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miércoles, 20 de febrero de 2013

Cocer alimentos en agua de mar. Hicimos la prueba

agua mediterranea

En la pasada edición de Madrid Fusión, hubo un producto que me llamó la atención, y fue un stand en el que ofrecían agua del mar Mediterráneo acondicionada para el consumo humano y que según decían, mejoraba la cocción de pescados, mariscos e incluso arroces, pastas y verduras. ¿Cómo sería cocer alimentos en agua de mar? Hicimos la prueba.

La tarea no es tan sencilla como sustituir el agua normal con la cocemos los alimentos por este agua de mar, sino que hay que guardar unas proporciones, según indica un cuadro en el propio envase. Para ver qué tal funciona, hemos probado a cocer diferentes alimentos y a cocinar un arroz. Veamos los resultados.

El producto

Bajo la marca Mediterránea, se vende agua de mar que se ha sometido a un tratamiento para que se pueda consumir, y que es clara y transparente, sin ningún distingo a priori del agua natural, si atendemos a su aspecto.

envase mediterranea

Envasada en un brick de cartón de 1,5 litros, el paquete de agua de mar esconde en su interior un pequeño grifo que viene muy bien para su dosificación. Por simple presión de los pasadores del grifo, este deja caer sin dificultad el agua en el recipiente que coloquemos debajo.

Cociendo verduras

Hicimos esta prueba con dos verduras, cociendo judías verdes y alcachofas. Utilicé un 70 % de agua dulce y un 30 % de agua de mar. En la cocción de ambas verduras, mantuve el tiempo normal de hervor y no añadí sal, para comprobar el efecto de usar el agua de mar en la cocción y para evitar que me quedase salado.

cociendo verduras en agua de mar

Tanto las judías verdes como las alcachofas, quedaron perfectas de punto y textura, pero en mi opinión, en cuanto al sabor quedaron algo sosas, no bastó con el 30% de agua de mar para que se sazonaran por completo, por lo que al rehogarlas después, tuve que añadir un poco de sal.

Cociendo marisco y pescado

Para cocer pescado es necesario utilizar un 35 % de agua de mar y un 65 % de agua dulce. El pescado hervido queda en su punto, y con un chorreón de aceite de oliva virgen extra y unos cristales de sal, no hace falta más para disfrutar. Delicioso.

En cuanto al marisco, según las instrucciones se recomienda cocerlo en un 100% de agua de mar pura, sin diluirla con agua dulce normal. Probé con unos langostinos, que quedaron perfectos, jugosos y en su punto de sal.

marisco y arroz

Los arroces y paellas

Según indica el fabricante, para este tipo de recetas se debe utilizar un 80% de agua dulce y un 20% de agua de mar. Tenía la intención de hacer un arroz de conejo y alcachofas, y tenía un caldo de pollo casero estupendo. Mezclé 800 ml de caldo con 200 de agua de mar y en ese líquido hice el arroz. Estaba buenísimo, con un intenso sabor a carne, que se había realzado con el agua de mar, por su contenido salino.

Valoración general

Aún es pronto para juzgar, ya que quiero hacer muchas más pruebas y utilizarla como indican en la web del fabricante para descongelar, conservar y otros usos, pero en principio tanto para cocer como para cocinar, me parece que este agua de mar para cocinar funciona muy bien.

Además aporta un ligero realce de los sabores en las cocciones y les da un gusto estupendo, que no resulta excesivo ni deforma el sabor original, si se respeta la concentración indicada por el fabricante en el envase.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

Pastas fáciles de chocolate y fresas. Receta para San Valentín

Pastas fáciles de chocolate y fresa. Receta para San Valentín

Quedan poco días para San Valentín y poco a poco os vamos ofreciendo recetas idóneas para ese día como estas pastas fáciles de chocolate y fresas. En este caso he querido unir en unas sencillas galletas dos ingredientes de los que dicen resultan afrodisiacos.

Sea así o no, lo que hay que hacer para nuestras parejas es en todo caso algo que les guste, y en el mío no hay mayor satisfacción que preparar algo que contenga chocolate para hacerle el chico más feliz del mundo. Así que esta opción es estupenda si os veis en esta tesitura.

Ingredientes para 16 pastas grandes

  • 230 gr de harina de repostería, 20 gr de cacao puro en polvo, 6 gr de impulsor químico (Royal), 1 pizca de sal, 110 gr de azúcar, 110 gr de mantequilla, 100 ml de nata para montar, 20 gr de fresas deshidratadas.

Cómo hacer pastas fáciles de chocolate y fresas

Calentamos el horno a 200º con calor arriba abajo. En un cuenco amplio tamizamos la harina, el impulsor y el cacao en polvo. Hacemos un hueco en el centro donde echamos el azúcar, la sal, la mantequilla semi líquida, la nata y las fresas deshidratadas. Mezclamos poco a poco hasta formar una masa lisa y más bien blandita.

Formamos bolitas de masa que aplastamos ligeramente y las colocamos en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado. Horneamos las pastas unos 20 minutos o hasta que notemos la superficie de la pasta ligeramente dura. El tiempo de horno dependerá del tamaño que hayamos hecho las pastas.

Dejamos que las pastas enfríen en la bandeja durante 10 minutos y las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse antes de servirlas. Las debemos conservar en una lata preferentemente para que nos duren varios días en perfecto estado.

Pastas fáciles de chocolate y fresa. Receta para San Valentín

Tiempo de elaboración | 50 minutos
Dificultad | Baja

Degustación

Estas pastas fáciles de chocolate y fresas son perfectas para San Valentín porque no cuesta nada hacerlas, así que tendréis tiempo de hacer los preparativos oportunos para una cena especial sin perder mucho tiempo en la cocina. También se pueden elaborar con antelación si os viene mejor.

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sábado, 26 de enero de 2013

Carajitos del profesor. Receta

Carajitos del profesor

Los carajitos del profesor son unos dulces tradicionales famosos en la localidad asturiana de Salas. Su historia arranca en 1918 cuando Pepín el profesor, un maestro de música, abre un negocio de restaurante café al que denomina “Casa del profesor”. Poco a poco y dentro de sus especialidades, se comienzan a hornear unas pastas compuestas de avellana, fruto seco de gran tradición en Asturias, cuya fama por lo ricas que están se comienza a extender entre los parroquianos.

Su curioso nombre procede de la exclamación de un indiano venido de las Américas que cada vez que se le apetecían unos de estos dulces le decía al profesor ¡dame un carajo de ésos!, apelativo utilizado en muchos lugares de Latinoamérica. Fue así como se bautizaron estas sencillas pastas de avellana que hoy, casi un siglo después de que comenzaran a hornearse, podéis preparar vosotros mismos en casa.

Ingredientes

  • 250 g de avellana molida, 130 g de azúcar, 90 g de clara de huevo o aproximadamente 3 claras.

Cómo hacer carajitos del profesor

Comenzaremos precalentando el horno a 180 grados con calor arriba y abajo, y preparando una bandeja de horno con un papel pergamino por encima. Pelamos y trituramos las avellanas con un robot de cocina o un molinillo de café. Las echamos en un bol y lo mezclamos con el azúcar, removiendo para que se integren bien los dos ingredientes.

Vamos añadiendo la clara de huevo de una en una removiendo con un tenedor para que la absorba la avellana. Debemos de conseguir una masa blanda, por lo que dependiendo de la calidad de nuestras avellanas y de la clara necesitaremos esos 90 gramos o quizá un poco menos.

Cogemos dos cucharas soperas o un racionador de helados pequeño y vamos haciendo montoncitos más o menos iguales de masa encima de la placa. Horneamos veinte minutos o hasta que veamos dorados los carajitos. Retiramos del horno, una vez pasados cinco minutos encima de la bandeja los colocamos en una rejilla para que se terminen de enfriar.

Carajitos del profesor

Tiempo de elaboración | 30 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Para el desayuno, la merienda o entre horas, cualquier momento es bueno para disfrutar estos carajitos del profesor. Una deliciosa receta asturiana que no os podéis perder y que encima es tan fácil de hacer que seguro caéis en la tentación de repetirla varias veces y si no ya me contaréis.

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viernes, 25 de enero de 2013

Pastas rápidas de mantequilla y mandarina. Receta

Pastas rápidas de mantequilla y mandarina. Receta

Creo que soy totalmente adicta a los bizcochos y a las galletas o pastas. Es como un pequeño vicio que tenemos en casa y siempre procuro tener algo hecho para las visitas inesperadas. Así con un simple café haces una merienda en un momento. Estas pastas rápidas de mantequilla y mandarina además son perfectas porque no se tarda nada en hacerlas ya que no necesitan reposo en frío.

Como estamos en plena temporada de mandarinas las he aromatizado con esta ralladura pero podéis elegir el sabor que más os convenga para darle un poco de gusto a estas pastas, y que no se queden simplemente con el típico sabor de la mantequilla que contienen.

Ingredientes para 12 pastas grandes

  • 220 gr de harina floja, 80 gr de azúcar, 6 gr de impulsor químico (Royal), 110 gr de mantequilla, 70 ml de nata, 1 pizca de sal, ralladura de 2 mandarinas.

Cómo hacer pastas rápidas de mantequilla y mandarina

Calentamos el horno a 200º con calor arriba abajo. En un cuenco amplio tamizamos la harina. Hacemos un hueco en el centro donde echamos el azúcar, el impulsor, la sal, la mantequilla blanda, la nata y la ralladura de las dos mandarinas. Mezclamos poco a poco hasta formar una masa lisa.

Formamos bolitas de masa que aplastamos ligeramente y las colocamos en una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado. Horneamos las pastas unos 15 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. El tiempo de horno dependerá del tamaño que hayamos hecho las pastas.

Sacamos del horno la bandeja y dejamos que las pastas enfríen sobre la bandeja antes de servirlas. Las debemos conservar alejadas de la luz y la humedad para que nos duren varios días en perfecto estado.

Pastas rápidas de mantequilla y mandarina. Receta paso a paso

Tiempo de elaboración | 40 minutos
Dificultad | Baja

Degustación

Estas pastas rápidas de mantequilla y mandarina son perfectas para tomar con un té a media tarde. Si no somos de té las podemos servir al desayuno o para tomar después de comer con el café. Se conservan varios días en perfecto estado si las mantenemos en una lata hermética alejadas de la humedad.

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lunes, 24 de diciembre de 2012

Mailänderli, galletas de mantequilla y limón. Receta de Navidad

Mailänderli, galletas de mantequilla y limón de Navidad

Finalmente nos encontramos a las puertas de la Navidad y seguro que estamos muy ocupados ultimando compras y preparativos. Yo llevo estas últimas semanas sin cesar de hornear dulces para mi familia y para regalar, pero todavía tengo pendiente preparar algunas galletas especiales más en los próximos días. Cuando visito a mis padres durante las fiestas, sé que no pueden faltar en la maleta estas Mailänderli, galletas suizas de mantequilla y limón.

Estas ricas pastas son de las más populares en Suiza en Navidad, aunque hoy en día se ven durante todo el año. Pueden parecer muy sencillas, pero es precisamente en su simpleza donde radica su mayor encanto. Se diferencian de otras galletas de mantequilla en que no contienen levadura y, sobre todo, en el delicioso toque cítrico del limón. Os recomiendo emplear una mantequilla de primera calidad y un buen limón de fuerte aroma para obtener los mejores resultados.

Ingredientes para unas 70 galletas

  • 250 gr de mantequilla sin sal en pomada, 220 gr de azúcar, 1 pizca de sal, 3 huevos L, ralladura de piel de 1 limón grande, 500 gr de harina, 1 huevo extra para pincelar, azúcar perlado para dedorar (opcional).

Cómo hacer Mailänderli, galletas de mantequilla y limón

Batir en un recipiente grande la mantequilla bien blanda con el azúcar, a mano o con una batidora de varillas, hasta que quede una crema ligeramente esponjosa. Añadir la sal y los tres huevos, y batir un poco más. Rallar la piel del limón, procurando no echar demasiada parte blanca. Incorporar la harina poco a poco, trabajando bien la masa hasta que quede homogénea y suave. Dividir en dos, envolver en film y dejar enfriar en la nevera como mínimo dos horas.

Precalentar el horno a 180ºC y preparar algunas bandejas engrasándolas o cubriéndolas con papel sulfurizado. Enharinar ligeramente una superficie de trabajo limpia y estirar una de las porciones de la masa con ayuda de un rodillo. Estirar bien hasta conseguir un grosor de unos 8 mm. Recortar las galletas, preferiblemente con formas navideñas, y repartirlas en las bandejas.

Batir el huevo extra y pintarlas con ayuda de un pincel. Decorar con azúcar perlado o dejar tal cual. Hornear a media altura durante unos 8-10 minutos, hasta que se hayan dorado. Esperar unos mintuos fuera del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de guardarlas. Repetir el proceso hasta terminar la masa.

Mailänderli, galletas de mantequilla y limón de Navidad. Pasos

Tiempo de elaboración | 50 minutos más el reposo
Dificultad | Fácil

Degustación

Las Mailänderli, galletas de mantequilla y limón, son ideales para tener a mano a cualquier hora del día. No resultan excesivamente dulces por lo que nadie os juzgará si os apetece mojarlas en el café o la leche por la mañana para desayunar, especialmente en fechas navideñas.

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sábado, 1 de diciembre de 2012

Restaurante La Cuina d´en Garriga, disfrutar del encanto francés en la Ciudad Condal

portada

Uno de los alicientes que, para mí, tiene viajar es descubrir nuevos restaurantes. Los que residimos en Ibiza solemos desplazarnos a las capitales españolas para complementar lo que nuestra isla no nos ofrece, dado su pequeño tamaño y su escasa oferta en algunos ámbitos. En mi última visita a Barcelona descubrí La cuina d´en Garriga, un coqueto y chic restaurante que me cautivó desde el primer momento.

La decoración me pareció de un gusto exquisito, me sentí transportada a un típico bistró francés, en el que además de degustar unos platos deliciosos, se pueden adquirir una serie de productos gastronómicos de excelente calidad: frutas y verduras, pastas, quesos, vinos, etc. Lo cierto es que la primera impresión al entrar es la de hacerlo en una tienda de alimentación, puesto que las mesas y la cocina se encuentran al fondo del local.

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Las pocas mesas con las que cuenta este restaurante le dan un aire intimista que me hizo sentir como en mi propia casa. El personal fue de lo más atento y nos explicó con ilimitada paciencia todas las dudas que la carta nos iba planteando. Como anécdota deciros que el grado de familiaridad que alcanzamos fue tal, que terminamos la comida siendo amigos de la simpática pareja con la que nos tocó compartir mesa. Para que luego digan que la comida no une.

Me gustaría también remarcar que el menaje con el que nos sirvieron los platos que pedimos me dejó con la boca abierta. En la mesa no hay mantelería, supongo que para acentuar el carácter rústico del ambiente, pero los platos eran preciosos y, algo que me llamó la atención, no todos hacían juego. Si me hubieran dado uno a elegir hubiera tenido un serio problema para decidirme.

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Al fondo del local hay una alacena con gran cantidad de utensilios de cocina como ollas, sartenes platos, tazas, etc., que están expuestos también para su venta. Tengo que confesar que me costó bastante resistirme, pero el no poder facturar con exceso de equipaje fue determinante en mi decisión de no llevarme nada. En otra visita a la ciudad ya tendré la ocasión de hacerlo.

Para empezar, pedimos los tres bocados clásicos de La Cuina: tostada de sobrasada con miel, patata con butifarra negra del Berguedá y tostadita con foie gras mi-cuit. Los tres bocaditos estaban deliciosos, dudaría si tuviera que decantarme por uno, pero a mí me supieron a poco. Si su objetivo era abrir el apetito, conmigo triunfaron, porque me invadió la mayor de las impaciencias por la llegada de los platos fuertes.

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Puesto que nos apetecía todo, decidimos compartir tres segundos, que es la mejor forma de probar el máximo de platos. Para acompañarlos, pan payés con tomate, tan delicioso y típico de Cataluña. Los segundos que pedimos fueron: mozzarella de búfala de Nápoles con fresas a la parrilla, limón y albahaca; lentejas con apio, zanahoria, foie gras mi-cuit y vinagreta de jengibre; y tartar de salmón, con limón confitado, jengibre y verduritas.

Los tres son platos que acostumbramos a comerlos habitualmente, pero cada uno de ellos con un toque especial y novedoso que los hacía diferentes. Tuve esa sensación de saber qué estaba comiendo pero sin poder identificar totalmente los ingredientes. La mozzarella estaba exquisita, muy tierna. El acompañamiento de fresas me conquistó, tengo que probar de hacerlo en casa.

primeros

Las lentejas con foie gras me resultó una combinación también muy acertada, y eso que al principio era un poco reticente a pedirlas, ¿lentejas? ¿en un restaurante? Me alegro de haberme dejado convencer. Con lo que me gusta el salmón y lo que me cuesta hacerlo en casa, por eso aprovecho siempre que salimos fuera a comer para pedirlo. El tartar estaba espectacular, me gustó especialmente el modo de servirlo y la mezcla de sabores.

Llegamos al momento dulce de cada comida: los postres. Aquí sí que no hubo reticencias y decidimos dejarnos aconsejar pues la lista de dulces es espectacular y nos hubiera costado decidirnos. Los elegidos fueron: helado de higos, tarta de queso, tarta de limón y tarta de chocolate ¿Cómo explicaros la sensación de subir al cielo al primer bocado? Estaban todas buenísimas.

postres

Sin duda, el Restaurante La Cuina d´en Garriga, es uno de los establecimientos con más encanto que he visitado últimamente. Los detalles están muy cuidados y los platos son tradicionales pero con un punto de innovación en los ingredientes que me pareció muy interesante. Me quedé con las ganas de probar otros platos de su carta. Un lugar para recomendar y para visitar de nuevo.

La cuina d´en Garriga


Consell de Cent, 308
Barcelona
Tel. 93 215 72 15
Precio aproximado por persona: 35 euros

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Dos italianos entre fogones. Libro de recetas

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Aun a riesgo de parecer una lunática voy a confesaros un hecho sorprendente: este libro de recetas me atrajo hasta él para que lo comprara. No se me ocurre otra explicación. Fui hasta la librería para comprar un lápiz para mi hijo y terminé llevándome Dos italianos entre fogones. Lo cierto es que ya no sé qué excusa buscar para no sentir remordimientos ¿se nota?

La cocina italiana es una de mis preferidas. Me gustan las pastas y las pizzas, creo que como a todo el mundo, pero la gastronomía de Italia es mucho más que eso y este libro nos ayuda a descubrir este apasionante mundo, realizando un viaje culinario por la península itálica de la mano de dos de los mejores chefs del panorama actual.

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Tanto Antonio Carluccio como Gennaro Contaldo, los autores del libro, son dos italianos a los que le gusta comer, como ellos mismos se definen. Establecidos en Londres, ambos regresan a la Italia que dejaron hace más de cuarenta años para descubrir y descubrirnos qué ha cambiado en la cultura italiana y cómo ha afectado ese cambio a la forma de comer de los italianos.

Lo cierto es que mirando la foto de portada, no puedo evitar compararla con imágenes de las películas sobre gánsters que tanto me gustan. Todo el libro, desde las fotos hasta la forma de presentar las recetas, está impregnado en mayor o menor grado de un halo de nostalgia que lo hace sumamente atractivo.

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Los autores, no solo presentan tanto recetas clásicas como platos que reflejan los cambios en el panorama gastronómico de la Italia actual, sino que también dan su particular opinión sobre las costumbres de hoy en día, la historia de su país, el regionalismo, etc. Además, muchas de las recetas están explicadas paso a paso, y en algunas los autores explican anédotas relacionadas con los ingredientes o sobre el origen del plato.

El libro está estructurado en los siguientes seis capítulos: entrantes, primeros platos, segundos platos, guarniciones, fruta y postres y tentempiés. Más de cien apetitosas recetas entre las que cuesta decidirse por una en concreto. Empecé marcando las páginas, como siempre hago, y al final desistí porque no hay ninguna receta que no me apetezca hacer.

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Sin duda un manual de recetas muy especial, que ya se encuentra entre mis preferidos. Si estas Navidades no sabéis qué pedirle a los reyes os sugiero que, entre vuestros deseos, incluyáis Dos italianos entre fogones, seguro que será de vuestro agrado y os ocurrirá como a mí, que ya estoy deseando poner en práctica cuanto antes alguna de sus recetas.

Dos italianos entre fogones


Antonio Carluccio y Gennaro Contaldo
Editorial Grijalbo
ISBN: 978-84-253-4746-7
Precio: 29,90 euros

En Directo al Paladar | Delia´s Happy Christmas. Libro de recetas navideñas
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