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sábado, 23 de febrero de 2013

Barquitos de azúcar que navegan en tu taza

Barquitos de azúcar para surcar en tu taza

Me encantan las cosas bonitas. Pienso que no hay que ir muy lejos y simplemente fijarse un poco más y abrir bien los ojos para darse cuenta de que estamos rodeados de ellas. No tiene porqué ser algo material claro, ya que una sonrisa es lo más lindo que existe, pero en este caso quiero hablar de estos graciosos barquitos de azúcar que navegan en tu taza.

Ideados para una exposición de la que ya os hablé cuando os mostré el otro día las increíbles mesas realizadas con baguettes, estos mini barcos de azúcar blanco me parecen perfectos para alegrar la mañana de cualquier persona.

Barquitos de azúcar para surcar en tu taza

Eso sí, para disfrutar de este detalle en el café mañanero hay que dedicarle un rato para ver como poco a poco el barco surca la taza y se va hundiendo, si no, no tiene gracia. Sólo me queda la duda de saber si contienen algún componente especial para que floten en cualquier tipo de líquido, como un té o infusión, o no nos queda más remedio que dedicarlo en exclusiva para los cafés cremosos.

En tiendas gourmet he visto diferentes formas como arbolitos de Navidad o corazones, por ejemplo, pero unos barquitos de azúcar tan monos como estos en ningún sitio, así que espero que vayan más allá de mostrarse en una exposición y se lleguen a comercializar porque me muero por un paquetito de ellos. Había una vez un barquito chiquitito…

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jueves, 14 de febrero de 2013

Desayuno para amantes


Desayunos

De Nochevieja a San Valentín. / VICENS GIMÉNEZ

 


Seré poco romántico, pero creo que en mi vida he celebrado San Valentín. Siempre me ha parecido una cursilada de tomo y lomo, que queda muy bien en las películas americanas pero suena ridícula en un país en el que cuenta con escasa tradición como España.



Sin embargo, este año estoy decidido a festejar el día de los enamorados, al menos en el blog. No es que se me haya reblandecido el corazón (y el seso): es que me he acordado de que tengo unas recetillas que nunca se han publicado en internet que vienen al pelo para esta fecha. Formaron parte de un reportaje de desayunos pos-fiesta que hicimos Mònica Escudero y yo para El País Semanal (de ahí las serpentinas y el confeti de la foto), pero por su carácter lujoso y lujurioso las veo especialmente indicadas para la mañana posterior a una noche de fornicio con tu pareja.


Los que no chusquen también pueden prepararse este festín, por supuesto: está buenísimo de todas formas.


 


OSTRAS CON VINAGRETA DE CEBOLLETA Y CHILE


Ingredientes


Para 1 persona



  • 6 ostras vivas

  • 3 cucharadas de vinagre de jerez

  • 1 cebolleta o un manojo de cebollino

  • Chiles frescos

  • Sal gruesa o hielo picado


Preparación


Mezclar el vinagre con el tallo de la cebolleta o el cebollino finamente picados. Abrir las ostras, disponer sobre hielo picado o sal gruesa y disponer dentro de la concha la vinagreta y una fina rodaja de chile en cada una. Servir y consumir rápidamente.

POMELO CHINO Y PIÑA PICANTES


Ingredientes


 Para 1 persona



  • 3 o 4 gajos de pomelo chino

  • 2 rebanadas de piña natural

  • Salsa Valentina en polvo o tabasco, zumo de lima y sal


Preparación


Pelar el pomelo a lo vivo y trocearlo. Pelar la piña y cortarla, ponerla en un plato o bol con el pomelo y espolvorear con salsa Valentina en polvo. Si no se tiene esta salsa a mano, se puede mezclar tabasco y zumo de lima y espolvorear con sal.

MIMOSA


Ingredientes


Para 1 persona


1/2 copa de zumo de naranja natural frío
1/2 copa de cava o champán helado

Preparación


Mezclar el cava o el champagne y el zumo de naranja en la misma copa de servir. Si se prepara el zumo en el momento, es importante que las naranjas están bien frías. Se puede decorar con una tira de piel de naranja.

viernes, 8 de febrero de 2013

Un fabuloso desayuno para regalar en San Valentín

Un fabuloso desayuno para regalar en San Valentín

El día de los enamorados está a la vuelta de la esquina y los que lo celebráis seguro que estáis como locos buscando el regalo ideal para vuestra pareja. Particularmente un fabuloso desayuno para regalar en San Valentín como estos que os muestro, me parece ideal para empezar un día tan especial.

¿Os imagináis la cara de vuestra pareja cuando por la mañana temprano reciba una de estas magníficas cestas? A mí que no soy nada de flores y esas cosas, que me den de comer es el mejor regalo, así que un buen desayuno o una cena romántica son opciones muy válidas.

Actualmente muchas empresas han visto el filón en este tipo de regalos, así que en la mayoría de los casos se trata de floristerías a las que se le ocurrió agregar un plus a su servicio de flores y lo complementan con frutas estratégicamente colocadas en preciosas cestas de mimbre.

Un fabuloso desayuno para regalar en San Valentín

Por ejemplo una de las que más me gusta es esta cesta de desayuno que resulta muy completa al contener prensa de corazón y normal, para adaptarse a si el obsequiado es hombre o mujer y sus gustos particulares, fruta, flores y hasta taza y servilleta para tomar el rico té que contiene. Todo ello por supuesto colocado armónicamente en una cesta realmente bonita que después sirve como revistero, por ejemplo.

Si preferimos sorprender a vuestra pareja por la tarde al salir del trabajo, también tienen cestas de merienda, pero si lo nuestro son las frutas afrodisiacas, esta cesta de mimbre natural con distintos frutos rojos como fresas, frambuesas o uvas, es perfecta.

Y para los más dulceros también hay posibilidad ya que existen cestas especiales de golosinas con todo tipo de chucherías como nubes, regalices y gominolas de todos los colores, muy bien presentadas y embaladas para regalo, que seguro encantan a más de uno.

Un fabuloso desayuno para regalar en San Valentín

También se pueden acompañar estos manjares con chocolate, como no, y llegar al éxtasis gastronómico con esta cesta especial que incluye una fondue para degustar la manzana roja, uva, mandarina, plátano y kiwi que contiene la original canasta en forma de fresa.

Y en último lugar pero no menos importantes, ya que son mis preferidas, también os puede interesar una cesta salada, porque no todos desayunamos con dulce y nos gusta empezar el día con un buen trozo de queso. Si no, tenemos la posibilidad de encargarla para la cena y aprovechar los patés, quesos, vinos y snacks que contiene para evitar meternos en la cocina.

En todos los casos que he consultado los precios son más o menos similares, tenemos regalos desde unos 60 euros hasta más de 150, todo depende de lo grande que sea la canasta y lo que incluya. Desde luego las más baratas son muy completas y no tienen mucho que envidiarle a las de precio superior.

Espero que os hayan gustado estas opciones que os doy para un San Valentín diferente. Regalar un fabuloso desayuno a vuestra pareja es una forma distinta de decirle lo mucho que la queréis, y sobretodo si el tema gourmet es lo suyo, no me lo pensaría. Voy a seguir dejando pistas a ver si el mío se da por aludido.

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miércoles, 6 de febrero de 2013

Cerdos ibéricos modificados metabólicamente para producir carne con menos grasa

Cerdos ibéricos modificados para producir carne con menos grasa

Como los viernes trabajo desde más temprano aprovecho para oír las noticias desde primera hora de la mañana, así que normalmente me entero de cosas más diversas de las que suelen incluir a diario en el parte del mediodía. La última que me ha sorprendido es que están estudiando y alimentando de forma especial a varios cerdos ibéricos para producir carne con menos grasa.

Un grupo de investigación del Instituto de Nutrición Animal de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), ha conseguido alterar el metabolismo en cerdos ibéricos obesos produciendo carne más magra, con un 20% menos de grasa. Para ello se ha valido del uso de dos sustancias naturales, la betaína y el ácido linoleico conjugado.

Cerdos ibéricos modificados para producir carne con menos grasa

Estos investigadores de la EEZ han usado estas sustancias como modificadores metabólicos por su capacidad de alterar el depósito de proteína y grasa en el organismo animal, disminuyendo el tejido adiposo y aumentando el músculo, además de incrementar la velocidad de crecimiento. Por eso se eligieron ejemplares de cerdo ibérico, un animal con un lento crecimiento y con tendencia a la obesidad, además de por su similitud fisiológica con el hombre.

No sé si llegará a ser del todo “comercializable” esta investigación en un futuro o no; me resultan interesantes todo tipo de avances y la modificación metabólica de cerdos ibéricos para producir carne con menos grasa desde luego es un gran paso. Por otro lado considero que es más conveniente cuidarse y tomar cantidades justas de cualquier producto, en este caso cerdo, que cambiarlo para poder atiborrarnos sin que sea perjudicial.

Imágenes | comakut
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lunes, 14 de enero de 2013

Baked beans, imprescindibles en un buen desayuno inglés

Baked beans - 1

El verano pasado, de vacaciones en uno de esos hoteles de playa pensados para extranjeros, me aficioné al English breakfast, con su bacon, sus huevos revueltos, sus salchichas… y como no, las baked beans, imprescindibles en un buen desayuno inglés, por muy extraño que resulte meterse unas alubias en el cuerpo a primera hora de la mañana.

A lo largo de esa semana le fui cogiendo cariño a esas pequeñas alubias con salsa de tomate, y no voy a negar que cuando volví a casa echaba de menos su sabor dulzón y su indescriptible textura. Las busqué en los supermercados de mi barrio y, al no encontrarlas, hice un esfuerzo por superar mi adicción. Hasta el sábado pasado, que de visita en mi pueblo, en el interior de Alicante, me las encontré en una estantería del supermercado junto con la fabada asturiana.

Un poco de historia

El origen de este plato, como suele ocurrir, es incierto. Las alubias empleadas son originarias de Norteamérica, y llegaron a Italia por primera vez en 1528. Con el tiempo fueron extendiéndose por Europa a través de Francia, y de ahí a las Islas Británicas, donde el estofado de judías era bastante habitual.

Sin embargo, la receta original proviene de Maine, al noreste de Estados Unidos, donde los colonos horneaban las alubias en cazuelas de barro cubiertas de tierra y brasas, de ahí el adjetivo baked, que significa horneadas, y así se siguen llamando a pesar de que actualmente se hacen estofadas.

Baked Beans 2

Las alubias fueron una de las primeras comidas en enlatarse, y las latas de alubias con cerdo y tomate formaban parte del suministro de guerra durante la Guerra Civil Americana en la década de 1860. Sin embargo, no fue hasta 1886 que las alubias con salsa de tomate (ya sin cerdo) llegaran a Inglaterra.

Curiosamente, lo que ahora se considera un producto básico en la alimentación inglesa, comenzó como un artículo exótico de importación que vendían los prestigiosos grandes almacenes Fortnum & Mason, que aún las siguen vendiendo junto a otros artículos de lujo, recordando al mundo entero el origen de la tradición.

La preparación

Nunca he preparado alubias con salsa de tomate, de hecho, dudo que mucha gente las cocine en Inglaterra, pues es un plato tremendamente asociado a su versión en lata, como podría ser el atún o el maíz dulce en nuestra gastronomía. Además, su proceso de elaboración es lento —aunque sencillo— y su precio en el mercado tan ridículo (desde menos de 30 peniques la lata de 250gr.) que imagino que pocos se aventurarán a prepararlas.

Baked beans - 3

Como he dicho antes, la receta original se realizaba en una cazuela de barro enterrada con tierra y cenizas a modo de horno improvisado, pero actualmente se estofan. Lo primero, no obstante, es poner las alubias en romojo unas horas, luego se cuecen durante 20 o 30 minutos y después se estofan durante unas cuatro horas con una salsa compuesta de salsa de tomate, salsa worcestershire, cebollas y melaza.

El resultado es unas alubias que se deshacen en la boca, rodeadas por una salsa gelatinosa muy dulce, que se parece más al ketchup que una salsa de tomate tal y como aquí la conocemos. Acompañan muy bien el sabor intenso del bacon y las salchichas, y completan la bomba calórica necesaria para afrontar el largo día hasta la cena, con su frugal lunch entre medias.

Además de ser parte esencial del desayuno, las baked beans también han colonizado otras comidas, incluida la cena. En los pubs no es poco habitual pedirse unas beans on toast, que es una tostada cubierta de estas alubias, y dado su bajo precio y fácil preparación (se calientan en el microondas y listo) también son consideradas parte fundamental de la alimentación de los estudiantes.

Imagen | Wikimedia Commons
En Directo al Paladar | Lo mejor de la gastronomía británica




miércoles, 2 de enero de 2013

Bizcocho de claras. Receta

Bizcocho de claras

A este bizcocho lo tengo bautizado como “el del deportista”, y es que si os dais cuenta de los ingredientes está elaborado con clara de huevo, por lo que resulta ideal para todos aquellos que ya por la mañana se quieren tomar una buena ración proteica para su ejercicio diario. Pero este bizcocho de claras para los que como yo no hacemos deporte, constituye un tierno bocado, ligero y muy suave con el que empezar el día de la manera más dulce.

Así que en cuanto vayáis a preparar alguna receta en donde solo se usen yemas de huevo acordaros de guardar las claras para elaborarlo. Por suerte, ahora si tenemos un irrefrenable antojo de esta delicia, podemos disponer en el supermercado de botes de claras pasteurizadas para prepararlo, y no tener que después justificarnos que hemos cocinado un tocinillo de cielo porque nos sobraban unas yemas.

Ingredientes para un molde de veinte centímetros de diámetro

  • 55 g de harina con levadura, 50 g de azúcar glas, 6 claras de huevo, 70 gramos de azúcar blanquilla, unas gotas de zumo de limón o una pizca de crémor tártaro, 1 pizca de sal.

Cómo hacer bizcocho de claras

Lo ideal para preparar este bizcocho es un molde de aluminio ya que necesitamos que el bizcocho al subir se “agarre” a las paredes, es por ello que he usado una flanera de veinte centímetros de diámetro para prepararlo, con un papel de horno a la medida en la base de la misma. Comenzaremos precalentando el horno a 180 grados. En un bol mezclaremos la harina, el azúcar glas y la pizca de sal, seguidamente lo tamizamos para que no queden grumos.

En un recipiente grande o en el bol de una batidora montamos las claras con unas gotas de limón o una pizca de crémor tártaro hasta que formen picos, añadiendo en tres veces el azúcar blanquilla. Cuando las claras no se caigan al dar la vuelta al bol es el punto en el que estarán bien batidas.

Ir añadiendo los ingredientes secos encima de las claras en tres veces incorporándolos con una espátula con mucho cuidado. Vertemos la mezcla en el molde sin engrasar y lo hornearemos durante cuarenta y cinco minutos o hasta que al pincharlo nos salga el palillo limpio. Una vez fuera del horno ponemos el molde boca abajo en una rejilla durante diez minutos, pasado el tiempo pasamos un cuchillo entre las paredes del molde y el bizcocho y los desmoldamos, retiramos el papel de horno de la base y lo dejamos atemperar de nuevo en la rejilla.

Bizcocho de claras

Tiempo de elaboración | 1 hora
Dificultad | Fácil

Degustación

Este bizcocho de claras no sale de tamaño muy grande, así que si lo queréis para varias personas debéis de doblar la cantidad de ingredientes. Os va a sorprender su ligereza y suavidad, además es ideal si no quieres tomar grasas, pues en su composición no figura ni mantequilla ni aceite, ni siquiera para engrasar el molde. Os invito a que lo probéis.

En Directo al Paladar | Bica blanca de Laza. Receta
En Directo al Paladar | Postre olvidado. Receta




jueves, 27 de diciembre de 2012

Tazas postales, la felicitación navideña más original

Taza postal 1

Y yo que pensaba que enviar un pequeño huerto en forma de tarjeta para felicitar las Fiestas era de lo más ocurrente, y va y a alguien se le ocurre la idea de las tazas postales, sin duda la felicitación navideña más original de todas las que he visto hasta la fecha, aunque seguro que todo se andará.

La cosa es sencilla, se trata de una taza más o menos normal que lleva impreso como motivo decorativo lo que encontramos habitualmente en el trasdos de una tarjeta postal; a saber: un sello, el cuño de correos y unas lineas para escribir nuestro mensaje de felicitación o lo que proceda.

Taza postal 2

De esta manera, con un rotulador permanente podemos plasmar en la taza lo importante que es esa persona para nosotros o lo mucho que le deseamos la felicidad, luego solo tenemos que empaquetarla, poner la dirección, un sello de verdad y llevarla a correos —porque en un buzón no cabe—, aunque si el destinatario vive cerca, igual podemos acercársela en persona y ver la cara que pone al abrir el paquete.

Taza postal 3

Me gusta mucho la idea de poder desayunar con una taza dedicada por un ser querido, o pensar que alguien lo hará con mis palabras abrazando el café de la mañana. La pena es que es una creación de Bailey Doesn’t Bark que está agotada, así que si queréis hacer algo parecido, podéis conseguirlo con una taza lista, un rotulador permanente, paciencia y buena letra.

Vía | Decoesfera
En Directo al Paladar | Esta Navidad envía un huerto con tus postales y felicitaciones




miércoles, 26 de diciembre de 2012

Sopa de marisco. La receta de Navidad de mi abuela

Sopa de marisco - receta de Navidad - presentación

Aunque no siempre celebramos la Nochebuena en casa de mi abuela, sino que vamos cambiando de casa cada año, hay una receta que siempre prepara, y esa no es otra que la sopa de marisco, la receta de Navidad de mi abuela que nunca falla.

Ayer estuve toda la mañana encima de ella, pendiente de cómo hacía cada paso e intentando acordarme de todos los detalles importantes para poder contaros cómo hacer una sopa de marisco de esas que quitan el hipo. No es una receta demasiado complicada, la verdad, pero entretenida es un rato largo.

Ingredientes para un regimiento

1 merluza, 1 kg. de almejas, 1 kg. de gambas, 1 kg. de mejillones, colas de rape, cebolla, ajo, vino blanco, pimentón y guindillas

Cómo hacer sopa de marisco

Hacer un caldo es en general algo muy fácil, ponemos los ingredientes a cocer y listo, pero hacer una buena sopa de marisco es un poco más intrincado, y si no cuidamos los detalles puede que el resultado final ya no sea tan satisfactorio. Así que eso es lo que voy a tratar de explicaros, qué hace mi abuela para que su sopa esté tan rica.

Lo primero de todo es conseguir ingredientes frescos. Pero claro, comprar almejas frescas sin empeñar un riñón estos días es imposible, así que mi abuela las compró hace tiempo y las congeló, pero no tal cual, sino ya abiertas, en su propio caldo, así conservan todo su sabor.

Una vez nos hemos asegurado unos buenos ingredientes, se empieza cociendo la merluza y las colas de rape unos minutinos. Se cuela el caldo, se desmenuza la merluza y las colas de rape y se reserva —esto se puede hacer el día anterior—, luego se cuecen también las gambas, se cuela el caldo, se pelan y se reservan tanto las cabezas y colas como la carne. También abrimos los mejillones al vapor, les quitamos las cáscaras y los reservamos.

En una cazuela lo suficientemente grande se añade el caldo de la merluza, la merluza desmenuzada y el caldo de las gambas y los mejillones, y se deja cocer a fuego lentísimo, también vamos añadiendo las almejas en su caldo. Por otro lado, se trituran las cabezas y la piel de las gambas con la batidora, añadiendo un poco de agua, que luego colaremos y añadiremos al caldo para darle color. Este proceso conviene repetirlo varias veces, añadiendo también las colas de rape e incluso dando un golpe de cocción, hasta que veamos que el agua ya no coge color por mucho que trituremos.

Sopa de marisco - receta de Navidad - elaboración

Ahora ya tenemos un buen caldo de marisco, con un color interesante, que está cociéndose a fuego lento, cogiendo cuerpo, pero aún le falta algo: la salsa rubia. En una sartén con aceite pochamos varias cebollas picadas bien fino, con unos dientes de ajo también picados. Cuando la cebolla esté casi deshecha añadimos un chorro de vino blanco, algo de agua y pimentón, dejamos que reduzca un poco y la añadimos a la cazuela.

Por último, debemos añadir los mejillones, las gambas peladas y alguna sin pelar ni cocer que hayamos reservado desde el principio, y también ajustar de sal, aunque normalmente el marisco hará que no debamos añadir demasiada. También podemos echar alguna guindilla (para esa cazuela usó tres, y estaba ligeramente picante), tened en cuenta que la guindilla irá dando sabor incluso finalizada la cocción, así que mejor no pasarnos.

Tiempo de elaboración | Una mañana
Dificultad | Media

Degustación

La sopa de marisco es la receta de Navidad de mi abuela, siempre está en la mesa la noche de Nochebuena, para alegría de los presentes. Con cuerpo, sabor y mucho bicho, es la mejor manera de empezar la cena. Se puede preparar con un poco de antelación —por ejemplo, el día anterior— si tenemos sitio donde guardarla refrigerada, o si en la terraza de casa hace más frío que en la nevera, como suele pasar en Asturias.

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