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sábado, 23 de febrero de 2013

Realmente ¿sabemos lo que comemos?

torre

Cada vez me preocupa más la cuestión de si realmente sabemos lo que comemos. Reconozco que algunas veces he pecado de ingenua y he dado por buenas las explicaciones sobre los ingredientes usados en la preparación de algunos alimentos, pero a raíz de las últimas noticias sobre la utilización de carne de caballo creo que los consumidores debemos estar alerta y no dejar que nos sigan engañando.

El debate suscitado sobre si la carne de caballo es o no adecuada para el consumo humano, me ha hecho recordar que mi abuela me contó una vez que “antes” se daba esta carne a las personas con alguna enfermedad, pues existía la creencia de que reforzaba el sistema inmunitario y que había un día específico para que la carne pudiera recogerse del matadero, pues no siempre se sacrificaban estos animales.

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Esta carne, de sabor dulce y más proteica que la de cerdo o ternera, se come en Europa desde, según se cree, la Batalla de Eylau a principios del siglo XIX, cuando se permitió que las tropas francesas, hambrientas, se alimentaran de los caballos muertos durante los enfrentamientos ¿Nació también entonces el dicho “tengo tanta hambre que me comería un caballo”?

Hoy en día el debate sobre si la hipofagia, o consumo de carne equina, es viable está superado, animales más exóticos se comen. No hace falta ir muy lejos, la carne de caballo es muy popular en países como Italia, donde se puede comprar jamón de caballo al horno o carne marinada, incluso conocidas empresas italianas de embutidos tienen una línea equina y ofrecen productos como carne seca, salami, salsichas y carpaccio.

En Alemania, el Sauerbraten, asado de carne adobada, se prepara tradicionalmente con caballo. También en Bélgica o Francia es considerado un producto de calidad y existen carnicerías especializadas en carne equina, en las que se ofrecen cortes comerciales semejantes a los de los vacunos. Fuera de Europa, Japón es uno de los mayores demandantes de carne de caballo donde la usan para preparar sushi. En nuestro país, Cataluña y Levante son sus máximos consumidores.

cortes

La comercialización de carne de caballo se produce con los mismos cortes que el ganado vacuno, como ya he comentado puede consumirse en forma directa o en embutidos. Del caballo son apreciadas tanto las partes nobles (lomo, chuleta o solomillo) que son ideales para servir poco hechas y sangrantes, como las patas, que se usan para elaborar diferentes estofados y guisos de cocciones largas.

En realidad, lo que me resulta inadmisible y considero que reclama una intervención rápida y enérgica por parte de todos los Gobiernos, es que no se especifique en el etiquetado de alimentos qué tipo de carne se está usando y, mucho más grave, que la carne usada sea de animales que no reúnan las condiciones sanitarias necesarias.

Las últimas noticias relacionadas con el tema apuntan a la destrucción de toneladas de comida en toda Europa. Un hecho lamentable si tenemos en cuenta la actual situación de crisis que estamos atravesando, y que me hace pensar que si se ha optado por la destrucción antes que por la distribución, por ejemplo a comedores sociales, es porque no existe la total certeza de que la carne de caballo esté en perfectas condiciones.

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Desde la U.E. nos llegan también mensajes contradictorios, por un lado defiende que se trata de un fraude de consumo y no de un fraude sanitario, pero por otro lado insta a los gobiernos europeos a descartar la presencia de fenilbutazona, un antiinflamatorio que puede resultar perjudicial para las personas, en los caballos sacrificados en mataderos.

Está en juego el prestigio de los Gobiernos (aún más) y de muchas empresas del ramo de la alimentación. El tema es de vital importancia ¿y si no es sólo en la carne de caballo que nos están engañando? Carne, pescado, hortalizas, frutas, realmente ¿sabemos lo que comemos? Estaremos atentos a cómo se soluciona este incidente en el que, una vez más, los consumidores somos los realmente perjudicados.

Fotos | Moyan_Brenn, Mike Licht, ArmandoH2O, robstephaustralia
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En Directo al Paladar | ¿Cómo se realizará la reducción de la publicidad engañosa en los alimentos?




martes, 19 de febrero de 2013

Paseo por la gastronomía de la red: catorce nutritivas recetas con legumbres

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Recuerdo que, cuando era niña, no había nada que me disgustara más que encontrarme un plato de legumbres guisadas para comer. Mi abuela nos decía siempre que tenían mucho “alimento”, pero, en aquella época, eso me importaba muy poco. Será que he cumplido años o que uno cambia con el tiempo, ahora las legumbres me encantan y les reconozco todas las virtudes nutricionales que mi abuela les atribuía, por eso mi paseo gastronómico de hoy está dedicado a ellas.

Unas legumbres secas cocinadas correctamente o enlatadas, si vamos cortos de tiempo, constituyen uno de los alimentos más completos que podemos cocinar y pueden prepararse de las formas más variadas para que no se conviertan en un recurso aburrido. Esta semana he disfrutado recorriendo la blogosfera culinaria y descubriendo las recetas con legumbres que os traigo hoy.

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Empiezo mi paseo con dos originales recetas de hamburguesas que me apetece mucho probar, porque nunca las he comido de legumbres. La primera podemos encontrarla en el conocido blog de Silvia, Y sigo en la cocina, que preparó unas hamburguesas de garbanzos y calabacín. Por su parte, Ajonjolí nos propuso unas hamburguesas de frijoles y calabaza desde La flor del calabacín.

Continúo mi recorrido con dos propuestas de ensaladas, una forma de preparar las legumbres válida tanto para verano como para invierno. En Food&Chic encontré una apetitosa ensalada de garbanzos con yogur. Y Locasita, en A mí me gusta comer, preparó una ensalada de alubias y tofú.

En esta categoría de ensaladas, aunque no se denominen así por sus autores, incluiría también la propuesta de Neus, unos fesols con setas cuya receta podemos ver en su blog Cocinando con Neus, y la de Miquel, en Les receptes del Miquel, unas judías del ganxet con cansalada y huevo. Ambas deliciosas a juzgar por las fotos.

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Termino mi recopilación de hoy con un ramillete de recetas de cuchara con legumbres, una forma clásica de prepararlas pero que permite también una gran variedad según los ingredientes que se utilicen:

Espero haberos aportado ideas para preparar vuestros menús, yo por mi parte tengo intención de ir realizando poco a poco cada una de las recetas de esta recopilación, pues estoy segura de que están todas deliciosas. Os espero el próximo martes con un nuevo paseo gastronómico. Hasta entonces, cocinad mucho.

Fotos | Cocinando con Neus, La flor del calabacín y Pepa Cooks
En Directo al Paladar | Paseo por la gastronomía de la red: el amor está en el aire




martes, 8 de enero de 2013

Alcachofas al estilo de mi madre. Receta

Alcachofas al estilo de mi madre

En mi familia murciana siempre se han consumido muchas alcachofas, hervidas, guisadas, a la plancha o como parte fundamental del delicioso arroz con verduras que preparaba mi abuela. Curiosamente somos las mujeres de la familia las que tenemos mayor predilección por esta saludable verdura, por eso cuando voy de visita a mi tierra no falta nunca un plato de alcachofas al estilo de mi madre.

Se trata de un plato de lo más sencillo, pero no por ello menos sabroso. Además, a pesar de su simpleza, con esta receta me sucede lo mismo que con otras típicas de mi madre, jamás consigo que me quede igual de buena que a ella, por mucho que siga sus instrucciones. Así que hay que aprovechar cuando se visita a la familia para disfrutar de primera mano de las mejores recetas, la cocina de madres y abuelas.

Ingredientes

  • 10 alcachofas, 2 dientes de ajo, 1 limón, 1/2 vaso de vino blanco, 1 cucharada de pan rallado, agua, aceite de oliva virgen extra, pimienta negra, perejil fresco, sal.

Cómo hacer alcachofas al estilo de mi madre

Disponer un cuenco con agua y el zumo de medio limón. Pelar las alcachofas con ayuda de un buen cuchillo, cortando las puntas y los tallos, y desechando las hojas externas. Dividir cada corazón de alcachofa en dos partes. Colocarlas en la mezcla de limón a medida que se vayan cortando.

Pelar y laminar los dientes de ajo. Calentar un chorrito de aceite de oliva en una cazuela y dorar los ajos muy ligeramente. Añadir las alcachofas y regar con el vino blanco y el zumo de la otra mitad de limón.

Espolvorear con el pan rallado y salpimentar. Añadir un poco de agua o caldo, sin que lleguen a cubrirse del todo, tapar y llevar a ebullición. Dejar cocer unos 10-15 minutos a fuego vivo, hasta que estén bien tiernas.

Alcachofas al estilo de mi madre. Pasos

Tiempo de elaboración | 25 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Disponer las alcachofas al estilo de mi madre en una fuente o repartirlas entre los comensales junto al caldo. Servir bien calientes como primer plato, o como cena ligera. Están muy buenas si se mezclan con algunos frutos secos, especialmente almendras o piñones ligeramente tostados.

En Directo al Paladar | Alcachofas a la catalana. Receta
En Directo al Paladar | Alcachofas con huevos. Receta




sábado, 29 de diciembre de 2012

El placer de cocinar para la familia

El placer de cocinar para la familia - 1

Aunque cada día soy menos joven, en la jerarquía familiar aún tengo el rango de nieto, por lo que además de disfrutar de la compañía de mi maravillosa abuela, también estoy exento de organizar los grandes eventos navideños, por mucho que escribiera en Directo al Paladar. No es que me disgustara, pero no imaginaba que me estaba perdiendo el placer de cocinar para la familia.

Ayer mismo tuve al fin la ocasión de encargarme de una pequeña comida familiar, todo gracias a mi tía, que nos juntá a unos cuantos en su casa y me pidió que le hiciera algunas de las recetas que he publicado en el blog. Cómo negarme.

El placer de cocinar para la familia - 2 El pato fue petición expresa de mi tía, que le tenía echado el ojo

El menú que acordamos, por si tenéis curiosidad, además de las habituales gambas, jamón, patés y demás, fue el siguiente: para los entrantes, unas tartaletas picantes de espárragos, de plato principal, magret pato con salsa de granada, y de postre, el sencillo pero delicioso pastel de chocolate y piña.

Así que dicho y hecho, me fui a comprar los ingredientes y a empezar a cocinar. Nunca suelo cocinar para más de cinco o seis personas —y normalmente para uno o dos— así que preparar semejante menú para el doble de personas era todo un reto para mi, no tanto por manejar las cantidades, que se soluciona aritmética básica, sino por la logística de preparar todo casi al mismo tiempo.

El placer de cocinar para la familia - 3 Las tartaletas fueron propuesta mía, y triunfaron más que un chicle en la puerta del colegio

No voy a entrar en detalles de cómo conseguí salir vivo de esa cocina. Por momentos aquello parecía el camarote de los hermanos Marx, porque tenía a mi sobrinita y a mi prima desgranando granadas, a mi tía arriba y abajo preparando el resto de cosas y yo allí, tratando de dorar cinco magrets de pato al punto mientras vigilaba que no se quemaran las tartaletas.

En realidad todo estaba saliendo bastante bien y no hubo ningún imprevisto, pero notaba como la adrenalina fluía por mis venas, y eso que aún me faltaba lo mejor, porque el auténtico placer de cocinar para la familia es sacar la primera remesa de tartaletas y ver cómo desaparecen de las bandejas al mismo ritmo que la gente se lleva los dedos a la boca en un último intento de retener su sabor.

Lo mismo ocurrió con el pato, incluso a pesar de que había preparado para que sobrara y que el aperitivo fue copioso, apenas quedaron tres tristes trozos en la mesa, ¡Si hasta se comieron la guarnición de cebolla! así que no os podéis imaginar la alegría que inundó mi corazón, y más aún teniendo a mi tía sentada al lado, fiel lectora, disfrutando de lo que había cocinado.

El placer de cocinar para la familia - 4 En el pastel, a pesar de que lo hice con antelación, no me lucí especialmente

Quizás el pastel fue lo que menos triunfó, en parte porque el hambre flaqueaba y en parte porque no me salió tan rica como la vez anterior, incluso menos apetitosa —no tenía mi molde desmoldable y se rompió un poco— aunque seguía siendo el pastel esponjoso y ligero ideal para rematar una comida abundante.

Sea como fuere, ahí estaba yo, ligeramente reclinado sobre la silla, apurando la copa de vino, observando la felicidad de los presentes, las risas, la alegría en los ojos… y me regocijaba saber que aunque solo fuera un poco, mi comida había colaborado en esa felicidad.

Creo que ahí reside el placer de cocinar para la familia, en poner tu granito de arena para que esos momentos alrededor de la mesa nos hagan olvidar todo lo malo que pueda haber en la vida y podamos disfrutar de la compañía de los seres queridos.

En Directo al Paladar | Sopa de marisco. La receta de Navidad de mi abuela
En Directo al Paladar | Comidas típicas de Navidad. Recetas tradicionales




miércoles, 26 de diciembre de 2012

Sopa de marisco. La receta de Navidad de mi abuela

Sopa de marisco - receta de Navidad - presentación

Aunque no siempre celebramos la Nochebuena en casa de mi abuela, sino que vamos cambiando de casa cada año, hay una receta que siempre prepara, y esa no es otra que la sopa de marisco, la receta de Navidad de mi abuela que nunca falla.

Ayer estuve toda la mañana encima de ella, pendiente de cómo hacía cada paso e intentando acordarme de todos los detalles importantes para poder contaros cómo hacer una sopa de marisco de esas que quitan el hipo. No es una receta demasiado complicada, la verdad, pero entretenida es un rato largo.

Ingredientes para un regimiento

1 merluza, 1 kg. de almejas, 1 kg. de gambas, 1 kg. de mejillones, colas de rape, cebolla, ajo, vino blanco, pimentón y guindillas

Cómo hacer sopa de marisco

Hacer un caldo es en general algo muy fácil, ponemos los ingredientes a cocer y listo, pero hacer una buena sopa de marisco es un poco más intrincado, y si no cuidamos los detalles puede que el resultado final ya no sea tan satisfactorio. Así que eso es lo que voy a tratar de explicaros, qué hace mi abuela para que su sopa esté tan rica.

Lo primero de todo es conseguir ingredientes frescos. Pero claro, comprar almejas frescas sin empeñar un riñón estos días es imposible, así que mi abuela las compró hace tiempo y las congeló, pero no tal cual, sino ya abiertas, en su propio caldo, así conservan todo su sabor.

Una vez nos hemos asegurado unos buenos ingredientes, se empieza cociendo la merluza y las colas de rape unos minutinos. Se cuela el caldo, se desmenuza la merluza y las colas de rape y se reserva —esto se puede hacer el día anterior—, luego se cuecen también las gambas, se cuela el caldo, se pelan y se reservan tanto las cabezas y colas como la carne. También abrimos los mejillones al vapor, les quitamos las cáscaras y los reservamos.

En una cazuela lo suficientemente grande se añade el caldo de la merluza, la merluza desmenuzada y el caldo de las gambas y los mejillones, y se deja cocer a fuego lentísimo, también vamos añadiendo las almejas en su caldo. Por otro lado, se trituran las cabezas y la piel de las gambas con la batidora, añadiendo un poco de agua, que luego colaremos y añadiremos al caldo para darle color. Este proceso conviene repetirlo varias veces, añadiendo también las colas de rape e incluso dando un golpe de cocción, hasta que veamos que el agua ya no coge color por mucho que trituremos.

Sopa de marisco - receta de Navidad - elaboración

Ahora ya tenemos un buen caldo de marisco, con un color interesante, que está cociéndose a fuego lento, cogiendo cuerpo, pero aún le falta algo: la salsa rubia. En una sartén con aceite pochamos varias cebollas picadas bien fino, con unos dientes de ajo también picados. Cuando la cebolla esté casi deshecha añadimos un chorro de vino blanco, algo de agua y pimentón, dejamos que reduzca un poco y la añadimos a la cazuela.

Por último, debemos añadir los mejillones, las gambas peladas y alguna sin pelar ni cocer que hayamos reservado desde el principio, y también ajustar de sal, aunque normalmente el marisco hará que no debamos añadir demasiada. También podemos echar alguna guindilla (para esa cazuela usó tres, y estaba ligeramente picante), tened en cuenta que la guindilla irá dando sabor incluso finalizada la cocción, así que mejor no pasarnos.

Tiempo de elaboración | Una mañana
Dificultad | Media

Degustación

La sopa de marisco es la receta de Navidad de mi abuela, siempre está en la mesa la noche de Nochebuena, para alegría de los presentes. Con cuerpo, sabor y mucho bicho, es la mejor manera de empezar la cena. Se puede preparar con un poco de antelación —por ejemplo, el día anterior— si tenemos sitio donde guardarla refrigerada, o si en la terraza de casa hace más frío que en la nevera, como suele pasar en Asturias.

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En Directo al Paladar | Pastel de cabracho. Receta de Navidad




jueves, 20 de diciembre de 2012

Si quieres ahorrar, no compres precocinados

Precocinados

Si quieres ahorrar, no compres precocinados. Parece algo obvio que todo el mundo debería saber, pero por lo visto no. Ayer, sin ir más lejos, en el programa Comando Actualidad de TVE, estaban acompañando al supermercado a un chica en el paro, que vive de lo que le deja su abuela pensionista, y me quedé fascinado de lo que compraba teniendo en cuenta el poco dinero del que disponía.

Uno imagina que compraría pan, leche, patatas, huevos, arroz, pasta, legumbres, harina, verduras y algo de carne para poder preparar platos nutritivos y económicos, pero no. En su carro fue metiendo una pizza congelada, nuggets congelados, patatas fritas congeladas, bollería industrial, dos tetra bricks de caldo de pollo y aunque no viene al caso, también agua embotellada.

Desde luego, no es precisamente una compra hecha pensando en ahorrar dinero. No es que yo haya pasado penurias económicas, pero hubo un tiempo en que mi presupuesto era ajustado, y ni me acercaba a la sección de precocinados —tampoco es que me acerque mucho ahora, porque no me gustan, pero eso es otro asunto—, el arroz y la pasta eran mis mejores amigos, nada de pizzas congeladas y otras marranadas para comer con prisas, cuando tiempo era precisamente lo que me sobraba.

La verdad es que me ha dejado un sabor amargo ver cómo ha arraigado en nuestra sociedad esta mala costumbre de la inmediatez y dejadez en la cocina hasta el punto de que ni siquiera podemos desprendernos de ella cuando las cosas vienen mal dadas y la realidad debería obligarnos a cambiar nuestros hábitos por aquellos que nunca deberíamos haber perdido.

Imagen | Fras1977 en Flickr
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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cómo hacer arbolitos de Navidad con cápsulas de papel

Cómo hacer arbolitos de Navidad con cápsulas de papel

Gracias a mi abuela materna siempre me he sentido atraída por las artes y las manualidades, así que a la mínima ocasión encuentro una excusa para hacer algún adorno en fiestas de cualquier tipo. Esta vez me faltó tiempo al ver en The Cake Blog estos arbolitos de Navidad con cápsulas de papel, para ponerme manos a la obra. Son chulísimos para decorar cualquier tarta o postre que hagamos durante las Fiestas de Navidad, pero también nos pueden servir como adorno simple en alguna parte de la casa.

Son sencillísimos de elaborar y con el paso a paso que os he preparado no creo que os queden dudas sobre cómo hacer estos arbolitos de Navidad. En mi caso he utilizado diferentes surtidos de cápsulas de papel para magdalenas de las que venden en Ikea porque me encantan los colores y estampados, pero por supuesto podéis usar las que tengáis por casa perfectamente.

Necesitamos

  • Cápsulas de papel variadas de distintos tamaños y estampados, pegamento de barra apto para papel, palitos de brocheta o palillos.

Cómo hacer arbolitos de Navidad con cápsulas de papel paso a paso

Empezamos estirando la cápsula sobre la mesa, que quede completamente plana. Echamos pegamento sólo en la mitad del papel y lo doblamos para que quede la cápsula pegada por el medio. Volvemos a poner pegamento en la mitad del papel y pegamos de nuevo tal como se ve en la imagen cinco.

Abrimos la cápsula por la zona de queda sin pegar y atravesamos el interior del papel con la brocheta, como tiene punta este paso se realiza fácilmente. Hacemos que salga justo por el otro extremo, por la parte de arriba del papel. Con este gesto tenemos la primera fila de ramas de nuestro pequeño arbolito de Navidad.

Seguimos estirando cápsulas de papel tantas como ramas deseemos que tenga nuestro árbol. Tendremos cuidado de ir poniendo papeles más pequeños a medida que añadamos “ramas” para crear el efecto de árbol que buscamos.

Cómo hacer arbolitos de Navidad con cápsulas de papel paso a paso

Para la capucha o última capa tendremos un poco más de cuidado y no la agujerearemos, para así rematar perfectamente nuestro arbolito. Para sujetarla perfectamente al palo y que no se caiga, podemos poner un poco de pegamento, de este modo quedará sujeta a prueba de bomba, os lo aseguro.

Cómo veis en unos sencillos pasos podemos decorar, con pocos materiales y además muy económicos, todos nuestros postres de estas Fiestas. A mí me ha dado la locura y tengo arbolitos de papel puestos por todos lados, pero es que me parecen tan bonitos que no me canso de ellos. También se me ocurre ponerlos en pajitas para servir las bebidas de los niños. Seguro que a vosotros también os da mucho juego esta idea.

Cómo hacer arbolitos de Navidad con cápsulas de papel

Deseo que os hayan gustado estos pequeños arbolitos de Navidad hechos con cápsulas de papel. Si los hacéis me encantaría ver vuestros diseños y por supuesto saber si os ha gustado la idea. Me parece ideal para hacer en compañía de los más pequeños de la casa ya que esta manualidad no conlleva ningún riesgo y seguro que les parece muy divertido hacerlos cualquiera de los días que pasarán en casa durante todas las vacaciones navideñas.

Tiempo de elaboración | 10 minutos
Dificultad | Baja

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