La clave de este estofado de carne es usar cebolla abuntante y pocharla a fuego lento con brandy y vinagre de módena. Los hongos y el tomillo le dan un toque sabroso a la carne de ternera.
Ver Estofado de carne, cebolla y hongos
La clave de este estofado de carne es usar cebolla abuntante y pocharla a fuego lento con brandy y vinagre de módena. Los hongos y el tomillo le dan un toque sabroso a la carne de ternera.
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Las patatas chips caseras tienen sus ventajas: nada de aceites sospechosos, cantidad de sal controlada y, sobre todo, un sabor delicioso si la patata en cuestión es buena. La mayor pega, para mí, es que freírlas resulta un tanto pesado, sobre todo si tienes que preparar cantidades grandes.
La alternativa es el horno. Posiblemente no salgan tan crujientes ni sabrosas como fritas, pero sí más ligeras, menos grasientas y, sobre todo, bastante más cómodas y limpias de preparar. Además, puedes tunearles el sabor con facilidad, espolvorándoles hierbas o especias.
Mis chips favoritas son las de boniato, un primo de la patata que ahora está en plena temporada. En esta receta las aderezo con cayena, pimienta, ralladura de lima y tomillo, pero se les puede echar lo que te salga del tubérculo.
Dificultad
Necesitas una mandolina o tener buen pulso.
Ingredientes
Para 4 personas como aperitivo
Preparación
1. Precalentar el horno a 200 grados.
2. Limpiar bien el boniato con un cepillo y agua (otra opción es pelarlo). Cortarlo en láminas de medio centímetro dos milímetros de grosor aproximadamente con una mandolina o un cuchillo, inclinando un poco el corte para que queden más grandes. Ponerlas en un bol con agua para que suelten un poco de almidón durante unos 10 minutos.
3. Escurrir bien el boniato y secar las rodajas con papel de cocina o un paño. Embadurnarlas con un chorro de aceite mezclando bien para que queden engrasadas.
4. Extenderlas en dos bandejas de horno aceitadas o cubiertas con papel de hornear. Espolvorear con cayena y tomillo y pimienta negra. Hornear 10 minutos. Darles la vuelta a las chips y hornear unos 10 minutos más hasta que estén doradas y crujientes, vigilando que no se quemen.
5. Espolvorear con la ralladura de la lima y sal. Se pueden servir calientes o frías, acompañadas de mayonesa, yogur batido o salsa de tomate.
Cada vez que cocino un plato de pasta, no puedo evitar pararme a pensar en el gran invento que es. Resulta muy versátil, es rápida de preparar y suele gustar a todo el mundo. Simplemente necesitamos cocerla y servirla con la salsa que nos apetezca, aunque si dispongo de más tiempo me gusta darle el toque final gratinándola en el horno. Con esta versión de gratinado de pasta cremosa con calabaza quise darle además un aire otoñal.
En casa de mis padres siempre se prepara una vez a la semana un gratinado de macarrones con tomate, por lo que es una comida que asocio a mi infancia y me trae buenos recuerdos. Tomándola como inspiración quise darle un toque diferente empleando la calabaza como base para una salsa muy cremosa, pues combina muy bien tanto con el queso de cabra como con la mozzarella del gratinado.
Cocer la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante, procurando dejándola al dente. Escurrir y reservar, guardando algo del agua de cocción. Precalentar el horno a 200ºC.
Pelar la calabaza y cortar en cubos pequeños. Pelar y picar la cebolla dulce y el diente de ajo. Calentar unas cucharadas de aceite en una cazuela o sartén amplia y pochar la cebolla con el ajo a fuego suave unos minutos.
Añadir la calabaza, regar con el vino y dejar que evapore el alcohol. Cubrir con agua, llevar a ebullición y dejar cocer hasta que la calabaza esté muy tierna, unos 15-20 minutos. Chafar o triturar, añadiendo parte del agua reservada si estuviera demasiado espesa.
Añadir la mostaza, el queso de cabra, y salpimentar. Incorporar la pasta y cocinar todo unos minutos, removiendo bien. Sazonar con un poco de tomillo y salvia.
Poner la pasta con la salsa en una fuente adecuada para el horno. Cubrir con unas cucharadas de pan rallado, añadir unas hojas de salvia y repartir la mozzarella troceada. Hornear hasta que el queso esté bien fundido, unos 15 minutos.
Tiempo de elaboración | 50 minutos
Dificultad | Fácil
Al sacar el gratinado de pasta cremosa con calabaza del horno el queso estará burbujeando, por lo que será mejor dejarlo reposar unos minutos antes de llevarlo a la mesa, y así además se asentarán los sabores. Es un plato muy saciante por lo que podemos acompañarlo de una sencilla ensalada o dejarnos un pequeño hueco para un postre ligero.
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