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sábado, 2 de febrero de 2013

Galletas veganas de harina de espelta y arándanos. Receta

Galletas veganas de harina de espelta y arándanos

De vez en cuando me gusta probar nuevos ingredientes y sabores más rústicos en mi repostería, es por eso que cada cierto tiempo preparo recetas como esta de galletas veganas de harina de espelta y arándanos. Así introduzco en mi alimentación todas las propiedades saludables de estos ingredientes y escapo un poco de la clásica repostería con mantequilla y harinas más refinadas.

Esta receta es muy sencilla, e ideal para aquellos que no les sientan bien la harina de trigo común, el huevo, el azúcar refinado o la leche de vaca. Además no necesitáis ni siquiera una batidora para elaborarla, solamente dos pequeños recipientes, y como son galletas que no se estira la masa ni se cortan, una cuchara para ir depositando montoncitos o como en mi caso con un racionador de helados, y así me queden todas más o menos del mismo tamaño.

Ingredientes para dos docenas de galletas

  • 125 ml de aceite de girasol, 80 ml de sirope de agave, 80 ml de leche vegetal, 250 g de harina de espelta, 45 g de copos de avena, 50 g de almendra fileteada, 60 g de arándanos secos, 1 cucharadita de bicarbonato sódico, un pellizco de sal.

Cómo hacer galletas veganas de harina de espelta y arándanos

Comenzaremos precalentando el horno a 180 grados con calor arriba y abajo o a 170 si tenemos turbo. Seguidamente mezclamos en un bol los ingredientes líquidos, el aceite, la leche vegetal que puede ser de avena, soja o almendras, y el sirope de agave. Revolvemos con unas varillas y dejamos reposar diez minutos.

Por otra parte en otro bol echamos la harina, los copos de avena, la almendra fileteada y los arándanos secos, incorporamos la sal y el bicarbonato y revolvemos con un tenedor para que se mezcle todo bien. Vertemos la parte líquida a los ingredientes secos y vamos uniendo todo hasta formar una masa blanda.

Preparamos dos bandejas de horno con papel sulfurizado y hacemos montoncitos con una cuchara un poco separados pues crecen al hornearse, aplastándolos un poco con la palma de la mano. Cocemos en el horno durante dieciocho minutos o hasta que las veamos doraditas. Retiramos, dejamos unos cinco minutos en la placa y las pasamos con cuidado a una rejilla para que terminen de enfriar.

Galletas veganas de harina de espelta y arándanos

Tiempo de elaboración | 40 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Las galletas veganas de harina de espelta y arándanos son ideales para comenzar el día de forma sana. Además, es una manera estupenda de introducir a nuestros pequeños de la casa nuevos ingredientes de la forma que a ellos más les gusta, y es que con estas cookies no le harán un feo a su merienda o desayuno.

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La espelta, un cereal antiguo con grandes propiedades

Harina de espelta

Si seguís habitualmente Directo al Paladar habréis visto que ayer nos sumábamos a la celebración twittera del #DíadelaEspelta, así que mi compañero Pakus os proponía un delicioso pan elaborado con la harina de este cereal y yo hoy os traigo unas galletas veganas también elaboradas con ella. Pero quizá es una gramínea de la que nunca habíais oído hablar y os resulte desconocida, lo cierto es que no es un ingrediente nuevo, ni un producto híbrido entre otros cereales, la espelta, también llamada escanda, lleva ya muchos siglos con nosotros y esta vez creo que para quedarse en nuestra cocina.

Aparentemente es similar al trigo, pero su nombre oficial es Triticum aestivum var. espelta, y es considerada como el origen de todas las variedades de trigo actuales, pero es en esta última década cuando la popularidad de la espelta ha crecido vertiginosamente gracias al reconocimiento de sus múltiples cualidades nutricionales y a su uso en la gastronomía. Sepamos un poco más de la historia de este cereal tan antiguo, y tan de moda a la vez.

Origen

El origen de la espelta se sitúa hace casi 7000 años en Irán, extendiéndose su cultivo hacia oriente, por lo que existen referencias de su uso en el Antiguo Egipto e incluso en China, en donde también se utilizó, aparte de cómo alimento, en la elaboración de bebidas del tipo de la cerveza.

Poco a poco a través de los Balcanes llegó a Europa y en la Edad Media constituía el cereal con el que elaboraban el pan para las clases más pudientes, quedando el pan de centeno destinado para las gentes más pobres. Es en el siglo XIX cuando comienza el declive de la espelta debido principalmente a la presencia de una dura corteza que protege el grano y que necesita de su descascarillado antes de la molienda, aunque también influyó su bajo rendimiento productivo a la hora de ser cultivada. Comienza poco a poco a dejar de usarse la escanda, quedando relegada a elaboraciones tradicionales en núcleos rurales.

Cultivo de cereal

En la actualidad crece en Europa en zonas montañosas de países como España, Austria, Suiza, Alemania, siendo sus dos principales productores estos dos últimos. Y es que el cultivo de la espelta soporta muy bien el frío y la falta de agua, adaptándose a climas adversos y terrenos poco propicios para otros cereales, además posee una elevada resistencia a plagas y enfermedades que evita el uso de pesticidas por lo que se ha instaurado como una variedad de trigo ideal para el cultivo ecológico.

Beneficios nutricionales de la espelta

La espelta es un cereal altamente energético ya que sus nutrientes principales son los carbohidratos aunque aporta menos calorías que la harina clásica de trigo, pero destaca sobre todo por su alto contenido en proteínas de elevado valor biológico con aminoácidos como la lisina, escasa en otros cereales. Siendo también una estupenda fuente de minerales y vitaminas sobre todo del grupo B.

Su harina tiene un sabor ligeramente dulce con un toque que recuerda a la nuez, siendo más soluble en agua, más fácil de digerir que la harina de trigo y aunque mucho más pobre en gluten que otros trigos panificables, sigue teniendo gluten, por lo que es un cereal que no deben de consumirlo los celíacos.

Aunque sí que se ha observado que personas que dejan de tomar alimentos que contienen trigo común y se pasan a la espelta notan mejoría en el caso de problemas de salud que padecían sin una explicación aparente, por lo que se está introduciendo como una alternativa tanto en aquellos que buscan variar los cereales que consumen escogiendo opciones más saludables, como a nivel médico y nutricional en dietas y determinadas alteraciones.

Maneras de utilizar la espelta

Normalmente la solemos encontrar molida en forma de harina, pero la espelta también tiene otras presentaciones que resultan igualmente sabrosas a la hora de cocinar con ella. Cuando nos encontramos la espelta molida esta puede ser de dos tipos principalmente, integral y la espelta blanca. Esta última es aquella a la que se le ha quitado el salvado y sustituye en gran medida en cualquier receta a la harina de trigo de todo uso. En cambio la espelta entera se acerca más al color y textura del trigo común integral y se emplearía en las recetas de pastelería y panadería como ésta, con pequeñas modificaciones en las cantidades.

pan de espelta

Con la harina de espelta se puede preparar pasta fresca casera para platos de pasta y sopas pero también galletas, panes y otros productos horneados. Sin embargo hay que tener en cuenta es una harina más soluble en agua que la de trigo común por lo que se recomienda cuando queramos adaptar una receta a la harina de espelta, usar tres cuartos de la cantidad de líquido recomendada, por lo que se suele empezar con esta cantidad y dependiendo de las características de la escanda que estemos empleando ir añadiendo después más líquido hasta conseguir la consistencia adecuada.

El gluten de la harina de espelta es más frágil que el de la harina de trigo, por lo cual hay que ser mucho más suave a la hora del amasado con la harina de este cereal y no sobremezclar o amasar de más, ya que un exceso nos puede dar lugar a una preparación de textura desmenuzable.

Hay que tener en cuenta que debido a esta estructura de gluten más frágil las preparaciones con harina de espelta no aumentan tanto de tamaño al levar y hornear como aquellas preparadas con harina de trigo común, sin embargo la corteza será más blanda y suave. Sería ideal para elaborar panes con ella que pudiésemos contar con la ayuda de masa madre y mejor añadiéndole una parte de harina de fuerza a la proporción de ingredientes.

Lo ideal para conservar la harina de espelta es tenerla refrigerada, además es recomendable comprarla en un sitio que sepamos tiene movimiento la venta de este cereal y en pequeñas cantidades. Si la vamos a consumir muy rápido podemos conservarla en un lugar oscuro y fresco guardada en un recipiente hermético.

Grano de espelta

Por último también deciros que se puede encontrar la espelta en grano, que se pueden cocinar enteros para añadirlos a nuestras ensaladas y otras preparaciones, aunque también la podemos consumir en forma de germinados, en donde se multiplican los nutrientes y además poseen un sabor dulzón muy agradable.

Ahora que ya conocéis un poco más de este cereal, os aconsejo que lo busquéis y comencéis a disfrutar de su sabor y sus propiedades nutricionales. Hay personas que ya lo han hecho y no han vuelto al trigo común, y esperemos que esta vez la espelta no solo sea una moda y haya vuelto para quedarse durante mucho tiempo.

Imágenes | Sidelong | Juan Antonio Capo
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jueves, 31 de enero de 2013

Hogazas de pan de espelta. Receta para el #DíadelaEspelta

pan de espelta

Hoy se celebra en twitter el #DíadelaEspelta y hemos querido participar en esta jornada panarra con una receta de hogazas de pan de espelta que seguro que os apetece preparar. Al hacer el pan en este formato, se mantiene tierno durante cuatro o cinco días, resultando idóneo para desayunos y tostas o aperitivos.

La espelta, también llamada escanda es una variedad de trigo algo más grande que el trigo común. Su origen es muy remoto y se dice que se conoce desde hace milenios por lo que también se denomina trigo primitivo. Entre sus propiedades, destaca la de ser de más fácil digestión que el trigo común, y por tener más nutrientes, además de un sabor especial que hace estos panes muy agradables.

Ingredientes para dos hogazas de 300 gr

  • 300 gr de harina de espelta integral, 200 gr de harina común panificable, 300 ml de agua templada, 5 gr de sal, 4 gr de levadura fresca de panadero, harina para espolvorear

Cómo hacer hogazas de pan de espelta

El primer requisito para hacer panes de calidad, que nos dejen satisfechos y felices con el resultado es tener tiempo suficiente. Cómo cambian los panes cuando dejamos que fermenten, cuando los hacemos con calma dando tiempo a la fermentación y horneándolos tras su correspondiente levado, para que el pan quede en su punto. Yo suelo empezar al final de la tarde, para dejar fermentar la masa toda la noche y hornear por la mañana.

Comenzaremos mezclando en un bol la harina de escanda con la harina de trigo junto a la sal y después, añadimos la levadura fresca desmenuzada. Después incorporamos 250 ml de agua templada, amasando poco a poco hasta obtener una mezcla que puede quedar un poco seca. Para dejarla en su punto, vamos añadiendo el resto del agua según necesite y seguimos mezclando. Dejamos tranquila la mezcla aún en el bol durante unos veinte minutos.

Sacamos la masa del bol y la trabajamos. Podéis utilizar cualquier método de amasar que os guste. Yo suelo utilizar el método Bertinet, golpeando la masa contra la encimera y doblándola sobre sí misma, repitiendo la operación durante unos 5 a 10 minutos. Después, dejo reposar la masa unos quince minutos y vuelvo a hacer la misma operación hasta 3 veces.

Después, enharino un bol limpio, coloco la masa entera dentro y cubro con un film de cocina. Ahora es el tiempo el que debe hacer su trabajo, por lo que dejo que fermente tranquila la masa en bloque durante unas 12 horas, dentro de la nevera. Por la mañana, la masa está hinchadísima en el bol, aunque al sacarla expulsa mucho gas de la fermentación.

hogazas paso a paso

Para formar una buena red de gluten que permita subir al pan y que la miga esté esponjosa, en el último amasado divido la masa en dos partes y voy dando pliegues a la vez que amaso con la palma de la mano, dando forma esférica a los panes. Los coloco sobre papel de hornear y los dejo reposar bien tapados durante aproximadamente una hora antes de cocerlos en el horno. Justo al meterlos, enharinamos un poco su superficie y damos dos cortes haciendo una pequeña equis en la parte superior.

El horno debe estar precalentado a unos 200º contando con que al meter el pan, la temperatura bajará un poco, para hornear entre 180 y 190º, durante aproximadamente 45 minutos. Si tenéis piedra de hacer pan, tenedla bien caliente dentro del horno y poned los panes sobre ella. En una bandeja situada una o dos ranuras más abajo que el pan, podéis poner un par de vasos de agua caliente para que se vaya formando vapor y así hornearéis el pan en un ambiente más húmedo, lo que favorecerá el crujiente de la corteza.

Tiempo de elaboración | 1 hora más los tiempos de reposo y fermentado
Dificultad | Media

Degustación

Aunque dan ganas de comerse estas hogazas de pan de espelta inmediatamente, el pan es bastante indigesto en caliente, por lo que conviene esperar a que se enfríe sobre una rejilla. Después podéis disfrutarlo para untar en cualquier salsa o para comer sólo. Como veis, yo he cortado unas rebanadas y las he tomado con un poco de aceite de oliva para desayunar.

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