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lunes, 17 de diciembre de 2012

Alcachofas confitadas con huevo y anchoa



Alcachofas confitadas con huevo y anchoa
La religión de la alcachofa. / CATERINA BARJAU

 


Como estamos ya en plena prenavidad, esta semana voy a ir publicando platos que voy a preparar este año para los banquetes familiares. La alcachofa, con la que como sabéis tengo una relación muy intensa, no puede faltar en la mesa, pero esta vez he decidido no liarme con preparaciones demasiado complejas y apostar por una fórmula que pueda tener preparada casi por completo con antelación.



El confitado es una técnica que le va especialmente bien a esta verdura. No se trata de sumergirla en mermelada, sino de cocinarla a temperatura baja durante largo tiempo sumergida en aceite. La única dificultad consiste en controlar el calor, para lo que conviene contar con un termómetro de cocina. Si no lo tenéis, tampoco es tan grave: con vigilar que el aceite no hierva ni burbujee y mantener el fuego al minimísimo es suficiente.


El acompañamiento para estas alcachofas es bastante vasco, como de pintxo de barra de Euskadi, pero un poco catalanizado por la presencia del romesco. Las variantes pueden ser muchas en función de vuestros gustos: en vez de nuez, apostar por otros frutos secos, o quitar la anchoa y poner jamón o cecina con unas gotas de limón. Lo que sí es fundamental es que el aceite no tenga un sabor muy intenso, para no anular los matices de la verdura. Ah, y esta grasa se puede volver a usar en ensaladas, pastas u otros platos, para alegrarlos con el saborcillo a alcachofa.


Dificultad


Para zarrapastros.


Ingredientes



  • 12 alcachofas

  • 4 huevos grandes

  • 12 anchoas de buena calidad

  • 6 nueces del país

  • 2 piparras (guindillas verdes en conserva)

  • 3 cucharadas de perejil picado fino

  • 8 cucharadas de salsa romesco, comprada o casera

  • Aceite de oliva virgen extra suave

  • Sal


Preparación


1. Cortar los tallos de las alcachofas desde la base de la flor y usarlos para otras preparaciones. Quitar las hojas exteriores de las alcachofas hasta que veamos que la base es de color amarillo claro. Cortar la punta y vaciar de pelitos y hojas el interior con una cuchara.


2. Poner los corazones en una cazuela y cubrirlos de aceite. Cocer a fuego mínimo controlando con un termómetro que la temperatura no suba de 80 grados (o simplemente, que no hierva ni burbujee) hasta que estén hechas pero no blandurrias, alrededor de una hora. Dejar enfriar en el mismo aceite.


3. Cocer los huevos diez minutos en agua hirviendo. Pasar por agua fría, pelar y reservar. Hasta aquí se puede hacer con antelación.


4. Extender un par de cucharadas de romesco en cada plato en el que vayamos a servir las alcachofas. Repartir encima los corazones y desmigar las nueces en su interior. Cubrir con huevo rallado o picado y coronar con la anchoa enrollada, la piparra picada y perejil para decorar. Terminar con unas gotas del aceite del confitado de la alcachofa.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Receta de patatas a la carbonara

Patatas a la carbonara - presentación

De los productores de la pizza de salami sobre un lecho de patatas fritas, llega a tu cocina una nueva receta que hará que dejes la dieta de la alcachofa. Con todos ustedes, la receta de patatas a la carbonara, porque nunca hay suficientes patatas cubiertas con salsa y queso gratinado.

Como las patatas fritas no son ricas y deliciosas por sí solas —nótese la ironía—, la mejor solución es cubrirlas con una salsa de nata, bacon, cebolla y champiñones, y luego derretir bajo el fuego del horno una cuantiosa cantidad de queso rallado. ¿No se os hace la boca agua?

Ingredientes

  • 4 patatas, 200 ml. de nata, 5-6 lonchas de bacon, 2 cebollas pequeñas, un puñado de champiñones, queso rallado para gratinar, aceite, sal y pimienta.

Patatas a la carbonara - ingredientes

Cómo hacer patatas a la carbonara

Si ya sabéis hacer salsa carbonara, podéis saltaros la mitad de la explicación, porque la salsa que vamos a preparar es exactamente igual que si fuera para acompañar a unos espaguetis, solo que éstos los vamos a sustituir por un montón de patatas fritas.

Precisamente con las patatas es por donde vamos a empezar; las lavamos, las pelamos, las cortamos en tiras y las ponemos a freír en abundante aceite. Para que se hagan bien, empezamos a fuego medio y luego al final lo subimos para dorarlas. Cuando estén bien fritas, las reservamos en un plato con papel de cocina para absorber el aceite sobrante.

Mientras se hacen las patatas, preparamos la salsa. Lavamos los champiñones, retiramos la parte fea de la base y los cortamos en láminas, picamos también la cebolla y cortamos el bacon en tiras. Luego salteamos la cebolla y los champiñones en una sartén, añadimos el bacon un poco más tarde y por último la nata. Ajustamos de sal, un poco de pimienta molida y dejamos que reduzca.

Patatas a la carbonara - elaboración

Por último, colocamos las patatas en una fuente para hornear. Sobre ellas vertemos la salsa y rematamos con un montón de queso rallado que vamos a gratinar en el horno hasta que esté dorado y crujiente. Cuando salgan las bandejas del horno tened cuidado porque os costará resistir la tentación de pinchar una patata, y os quemaréis.

Dificultad | Fácil
Tiempo de elaboración | 40 minutos

Degustación

Creo que no hay nada que pueda decir sobre el sabor de estas patatas a la carbonara que no os hayáis imaginado ya, pero por si acaso, os diré que son una bomba de sabor de la que no podréis escapar. A pesar de que son un poco pesadas —¿qué esperabais, que fueran light?—, no os dejaréis ni una en el plato.

En Directo al Paladar | Guarnición de patatas picantes con harissa. Receta
En Directo al Paladar | Una guarnición idónea para acompañar los asados. Receta