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miércoles, 6 de febrero de 2013

Descubrimos las propiedades de los pistachos en un menú diseñado por Darío Barrio

Pistachos

En un encuentro para bloggers celebrado hace unos días, tuve ocasión de descubrir las propiedades de los pistachos y aprender sus aplicaciones en la cocina, al probar un menú que diseñó el cocinero Darío Barrio en el que los pistachos estaban presentes en todos los platos.

Antes de degustar el menú, contamos con las explicaciones de la nutricionista Nuria Palacios que nos explicó las propiedades cardiosaludables del pistacho y sus valores nutricionales, lo cual ilustró este evento organizado por la Asociación de Productores del Pistacho Americano. Y como veréis ahora, lo que nos contaron fue muy interesante.

Las propiedades de los pistachos

Comer una ración de pistachos equivalente a unos 30 gramos ó 50 unidades ayuda a controlar los niveles de colesterol y mejora la circulación de la sangre, e incluso puede ayudar a los que tengan problemas con la función eréctil.

Doctora y pistachos

Los pistachos contienen vitaminas B6, A, C y E y una buena cantidad de minerales, en particular Potasio, Fósforo, Selenio y Magnesio, aportando una gran cantidad de energía ya que una ración como la que he indicado aporta 160 calorías. Por si fuera poco es muy alta su capacidad antioxidante en la lucha contra los radicales libres.

En su composición es rico en grasas monoinsaturadas que ayudan a disminuir el colesterol LDLc o colesterol malo y aumentan los niveles de colesterol HDLc o colesterol bueno, por lo que la US Food and Drugs Administration, les ha otrogado el sello de alimento cardiosaludable permitiendo que se use en su etiquetado.

Además, el consumo habitual de pistachos, ayuda en el tratamiento de la hipertensión, reduce la tensión arterial y mejora a los que padecen stress. Al parecer, el hecho de pelar personalmente los pistachos sacándolos de su cáscara y comerlos sosegadamente tiene un gran efecto calmante, a la vez que sacia el apetito.

Según la Doctora Nieves Palacios, nutricionista en activo en el Consejo Superior de Deportes, son un alimento muy energético, que ayuda por su caracter inmunodepresor a reducir los daños derivados de la práctica del ejercicio, al igual que otros frutos secos con propiedades similares, como las nueces.

El árbol del pistacho

Este árbol es originario de Siria y fue extendiéndose por el mediterráneo gracias a las propiedades de su semilla muy apreciada desde la antigüedad por los pueblos del mediterráneo. Entre los productores más extendidos se encuentran Grecia, Turquía, Pakistán, Irán y Afganistán, y sobre todo los Estados Unidos de América que aunque lo introdujeron en su territorio a principios de 1900, hoy son el primer productor del mundo.

El árbol que también recibe el nombre de alfóncigo o alfónsigo, tarda aproximadamente 10 años en dar fruto y alcanza una altura aproximada de 5 metros. Una vez da fruto, se cosechan aproximadamente 50 kg por cada árbol, cada dos años. En España se está empezando a cultivar en Castilla La Mancha y Andalucía.

El menú con pistachos americanos que preparó Darío Barrio

Darío Barrio en Dassa Bassa

El cocinero Darío Barrio era el anfitrión ya que el evento se celebró en su restaurante Dassa Bassa. Para recibirnos, había dispuesto en la mesa unos pistachos aliñados por él con tres especias diferentes. Unos con comino en polvo, otros con un toque de curry y unos terceros con especias picantes, a mi gusto los más originales.

También había un guacamole en el que había incorporado pistachos en granillo y vinagre de manzana, que pudimos tomar con láminas de plátano macho y de yuca muy crujientes. Para sorprendernos, la comida comenzó en un orden diferente, con el café y la copa, que en realidad eran un trampantojo ya que el café era un caldo de ave con tapioca y espuma y la copa o chupito final era un aperitivo con el amargo del Campari.

A continuación llegaron los platos fuertes. Comenzamos con un tataki de presa ibérica aliñado con un pesto de pistachos y helado de manzana. Me pareció un plato impresionante y seguro que utilizaré ese estupendo aliño. Para continuar, nos ofreció uno de sus platos estrella, los huevos cocinados a baja temperatura, con espuma de patata al que incorporó un crujiente de pistachos que encajó estupendamente.

menú pistachos Darío Barrio

Para rematar, preparó un lomo de dorada empanado en crujiente de pistacho, que a mi gusto fue el plato menos logrado, aunque estaba presentado sobre unas deliciosas patatas asadas con especias. En cuanto al postre, como no podía ser de otra forma, también incorporó al fruto seco protagonista en un sabayón de pistachos con fruta ácida que estaba realmente delicioso.

En resumen, fue muy interesante aprender las propiedades de los pistachos y de paso poder disfrutar del buen hacer de Darío Barrio que aunque no estuvo demasiado tiempo con nosotros atender su restaurante, nos dedicó unos minutos y nos explicó el menú que había preparado. Y ahora que sé lo sanos que son los pistachos, con la moderación que aconseja su carga calórica, voy a incorporarlos más a mi dieta habitual. Y vosotros, ¿cómo consumís los pistachos?

Más información | American Pistachio
En Directo al Paladar | Natillas de pistacho. Receta
En Directo al Paladar | Sobre el pistacho o alfóncigo




jueves, 29 de noviembre de 2012

Receta de patatas a la carbonara

Patatas a la carbonara - presentación

De los productores de la pizza de salami sobre un lecho de patatas fritas, llega a tu cocina una nueva receta que hará que dejes la dieta de la alcachofa. Con todos ustedes, la receta de patatas a la carbonara, porque nunca hay suficientes patatas cubiertas con salsa y queso gratinado.

Como las patatas fritas no son ricas y deliciosas por sí solas —nótese la ironía—, la mejor solución es cubrirlas con una salsa de nata, bacon, cebolla y champiñones, y luego derretir bajo el fuego del horno una cuantiosa cantidad de queso rallado. ¿No se os hace la boca agua?

Ingredientes

  • 4 patatas, 200 ml. de nata, 5-6 lonchas de bacon, 2 cebollas pequeñas, un puñado de champiñones, queso rallado para gratinar, aceite, sal y pimienta.

Patatas a la carbonara - ingredientes

Cómo hacer patatas a la carbonara

Si ya sabéis hacer salsa carbonara, podéis saltaros la mitad de la explicación, porque la salsa que vamos a preparar es exactamente igual que si fuera para acompañar a unos espaguetis, solo que éstos los vamos a sustituir por un montón de patatas fritas.

Precisamente con las patatas es por donde vamos a empezar; las lavamos, las pelamos, las cortamos en tiras y las ponemos a freír en abundante aceite. Para que se hagan bien, empezamos a fuego medio y luego al final lo subimos para dorarlas. Cuando estén bien fritas, las reservamos en un plato con papel de cocina para absorber el aceite sobrante.

Mientras se hacen las patatas, preparamos la salsa. Lavamos los champiñones, retiramos la parte fea de la base y los cortamos en láminas, picamos también la cebolla y cortamos el bacon en tiras. Luego salteamos la cebolla y los champiñones en una sartén, añadimos el bacon un poco más tarde y por último la nata. Ajustamos de sal, un poco de pimienta molida y dejamos que reduzca.

Patatas a la carbonara - elaboración

Por último, colocamos las patatas en una fuente para hornear. Sobre ellas vertemos la salsa y rematamos con un montón de queso rallado que vamos a gratinar en el horno hasta que esté dorado y crujiente. Cuando salgan las bandejas del horno tened cuidado porque os costará resistir la tentación de pinchar una patata, y os quemaréis.

Dificultad | Fácil
Tiempo de elaboración | 40 minutos

Degustación

Creo que no hay nada que pueda decir sobre el sabor de estas patatas a la carbonara que no os hayáis imaginado ya, pero por si acaso, os diré que son una bomba de sabor de la que no podréis escapar. A pesar de que son un poco pesadas —¿qué esperabais, que fueran light?—, no os dejaréis ni una en el plato.

En Directo al Paladar | Guarnición de patatas picantes con harissa. Receta
En Directo al Paladar | Una guarnición idónea para acompañar los asados. Receta




martes, 23 de octubre de 2012

Un producto artesano al día



Pantori
Seis cosas muy ricas hechas a pequeña escala. / PANTORI

 


En el 2012 D.C., toda la Galia de la alimentación ha sido tomada por el Imperio Romano de las multinacionales y las marcas blancas. ¿Toda? No. Una pequeña aldea de irreductibles productores artesanos resiste incansable al invasor. Tiene sus problemillas para llegar a los consumidores a través de los supermercados. Pero cuentan con la poción mágica de proyectos innovadores en internet que les ayudan a combatir, como Pantori.



La web, que ha visto la luz este mes, vende un lote de maravillas artesanas distintas cada día, desde habas de Getaria hasta galletas de la Noguera, pasando por garbanzos de Fuentesaúco, melones de Torre-Pacheco o aceite de Calaceite. Eso sí, hay que estar despiertos: las ofertas de Pantori -"despensa" en japonés- sólo están disponibles durante 24 horas o hasta que se acaben las existencias.


"Así se logra un carácter de exclusividad: si te descuidas ese día, vas a tener difícil hacerte una promoción como la ofrecida", explica el donostiarra de 24 años Jaime Gorospe, jefe de proyecto de Pantori. "Además, el productor tiene así un espacio para él solo, que no comparte con nadie más. De esta forma, la atención se centra sobre un único productor y producto".


Este experimento único en España surge de la relación entre dos jóvenes empresas de culo inquieto, La Salsera, artífices de la panadería pop-up The Loaf, y La Bici Roja, autores de la web de ofertas Deskontu. Ambas trabajan en el mismo edificio de incubación de empresas situado en el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto, y buscaban desde hacía un tiempo, sacar algo adelante de forma conjunta. "La Bici Roja disponía de la tecnología para hacer una plataforma de comercio electrónico potente, y La Salsera está detrás de proyectos gastronómicos como The Glutton Club, 365cities.com, Pintxos&Blogs o San Sebastián Gipuzkoa Restaurant Week", explica Gorospe



Pantori 2


Para que un producto aparezca en esta "despensa del glotón", es necesario que les guste a sus responsables, gente con estómagos muy curtidos en el arte del zampar. "Nuestro primer mandamiento es 'lo catarás todo'. No podemos
recomendar un producto sin probarlo ni comentarlo en nuestro cuartel general. Y como
somos buena gente nos gusta saber la opinión del resto de emprendedores
de nuestro edificio". Ahora bien, la calidad no es el único criterio: "También valoramos los
esfuerzos que hacen los productores en otros aspectos, como puedan ser
el marketing y la comunicación... o que simplemente se apunten a un bombardeo".

¿Qué producto sueñan con vender en Pantori? "Nos gustaría contar con unos dulces judíos
que elaboran en Galicia, pero no hay forma de contactar. Esto hace que nos pique más el gusanillo, puesto que tanta dificultad
enaltece el objetivo de la web de descubrir joyas de
difícil acceso". ¿Qué producto no aparecería jamás? "Cualquiera que, por mucho que sea local
y de producción artesana, entendamos que no aporta un valor diferencial". ¿Y cuál es el que más se ha vendido hasta ahora? "Las galletas de nuez de Lleida, que volaron literalmente, y las cervezas: a la gente lo que le va es el bebercio". 


Me gustan los proyectos como Pantori porque promueven un cambio de actitud: en vez de el habitual lloriqueo sobre lo malos que son los distribuidores, las grandes marcas o las instituciones, hay que apostar por nuevas formas de difusión y comercialización. "Se
conoce a las grandes cadenas, pero no al pequeño productor, cuando lo que hace resulta mil veces mejor", asegura Gorospe. "El producto artesano tiene que ser más fácil de adquirir. Vender requiere tiempo y
recursos, y muchos no parecen darse cuenta. Se
centran en la producción y pasan olímpicamente de la comercialización.
Se viene de una forma de pensar obsoleta. Hoy el productor es quien se
tiene que dirigir al
cliente, buscarlo, y para ello, tendrá que mover Roma con Santiago si es
necesario".