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martes, 12 de febrero de 2013

Mini magdalenas. Libro de recetas

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¿Conocéis el refrán que dice que el mejor perfume viene en frasco pequeño? Pues algo parecido ocurre con el libro Mini magdalenas, es de dimensiones reducidas pero su contenido es tan bueno como el de cualquier volumen grande. Más de una vez he comprado un libro atraída por sus numerosas recetas y expectaculares fotos y al llevarlas a la práctica han resultado un fraude. Prefiero poco y bueno.

Este libro fue mi regalo de “amiga invisible” en la comida de Navidad que cada año celebro con mis amigas. Días después, la amiga a quien le tocó, me mandó una foto con sus madalenas y, al verlas, fue cuándo me decidí a comprar un ejemplar para mí. Como veis soy fácil de convencer y mi amiga V., si lee estas líneas, se está enterando ahora de que su foto me animó a comprar un ejemplar de este libro.

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Al igual que La caja de galletas de Xavier Barriga, este libro viene en un lote que incluye dos moldes de silicona de mini magdalenas, para no tener ninguna excusa a la hora de empezar a hornear bizochitos. Por supuesto, si deseamos usar moldes de tamaño mayor bastará con que dupliquemos la cantidad de ingredientes para preparar el doble o triple de masa, pero la idea de bocaditos de magdalena me parece atractiva cuando hay invitados.

Creo que ya lo he comentado otras veces, pero un libro sin fotos no me resulta tan atractivo si lo comparo con otros que cuidan este aspecto. Cuando compro un libro de recetas lo primero que miro son sus fotos, y las de Mini magdalenas, de David Japy, son preciosas, tanto que producen deseos inmediatos de encerrarse en la cocina para hornear bandejas y bandejas de magdalenas. O al menos así me ocurre a mí.

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Otro aspecto atractivo de este libro es que tiene recetas de minimagdalenas tanto saladas como dulces. Debe ser cosa de cumplir años, hace un tiempo me hubiera lanzado a hacer las versiones dulces de minimagdalenas, pero ahora me atraen muchísimo las saladas. Tienen que ser unos bocaditos muy apetecibles para ofrecer a nuestros invitados ¿no creéis? Las pondré en práctica.

Además, quién puede resistirse a recetas como minimagdalenas de salmón fresco y eneldo, de manzana y morcilla, de pesto verde y pesto rojo o de setas y nueces. En el apartado dulce, podemos encontrar recetas tan tentadoras como minimagdalenas de ron al estilo babà, de choco-menta, de almendras garrapiñadas o una espectacular pirámide de magdalenas que me dejó con la boca abierta.

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Si nos apetece presentar las minimagdalenas de un modo más especial, este libro nos propone acompañarlas con una salsa. Hay cuatro recetas de salsas para minimagdalenas dulces, como un chantilly de rosas, y cuatro recetas de salsas para minimagdalenas saladas, como una salsa de pepino y hierbas ¿No os parecen unas combinaciones deliciosas?

Algo que ya he visto en otros libros, y que me parece muy práctico, es que tras el índice hay una selección fotográfica en miniatura de las recetas, de este modo con un simple vistazo podemos elegir aquella que nos resulta más tentadora de entre todas las demás y buscar su preparación en el interior del libro.

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Si sois amantes de la repostería casera, os recomiendo este libro de Mini magdalenas, estoy segura que os cautivará lo mismo que a mí, tanto por su cuidada presentación como por sus recetas, explicadas de un modo claro y sencillo. Una auténtica tentación.

Mini magdalenas


Sandra Mahut
Editorial Libros cúpula
ISBN 9788448068424
Precio 16,90 euros

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En Directo al Paladar | Fast, Fresh and Easy Food. El tercer libro de recetas de Lorraine Pascale




domingo, 27 de enero de 2013

Vasitos de crema de chocolate y mascarpone

Vasito de chocolate y mascarpone

Hoy un postre especial para los muy chocolateros, unos vasitos de crema de chocolate y mascarpone para degustar poco a poco. Una receta muy fácil de preparar y para la que solo tenéis que tener un rato de paciencia hasta que coja cuerpo en la nevera pues necesita dos horas de reposo en frío, por lo demás sencilla y sin manchar muchos cacharros.

Lo ideal es presentarlo en unos vasitos de pequeño tamaño, pues esta crema al combinar chocolate y un queso cremoso como el italiano mascarpone, es densa y asemeja a tomar un bombón, es por ello que mejor en pequeñas dosis para que vuestros comensales se queden con ganas de más.

Ingredientes para seis personas

  • 200 g de chocolate negro, 100 ml de leche, 100 ml de nata líquida, 60 g de mantequilla, 250 g de mascarpone, 50 g de azúcar glas, 1 sobre de azúcar avainillada, frutos rojos para decorar (opcional)

Cómo preparar vasitos de crema de chocolate y mascarpone

Comenzaremos calentando en una olla al fuego la nata y la leche hasta que lleguen a ebullición. Desmenuzar el chocolate en un bol y añadirle la mezcla de leche y nata hirviendo, remover hasta que veamos el chocolate derretido. Añadimos la mantequilla en trocitos removiendo también hasta que se deshaga.

Por otra parte mezclamos con un tenedor el queso mascarpone con el azúcar glas y el azúcar avainillado. Preparamos seis chupitos y vamos añadiendo en cada vasito una capa de crema de chocolate y otra de queso, hasta terminar con una de chocolate. Pasamos a la nevera y los dejamos enfriar un mínimo de dos horas para que cojan cuerpo.

Vasitos de crema de chocolate y mascarpone

Tiempo de elaboración | 15 minutos + enfriado
Dificultad | Fácil

Degustación

Los vasitos de crema de chocolate y mascarpone son ideales como postre para los amantes del cacao, acompañados de unas frutas rojas como las frambuesas que crean un contraste entre dulce y ácido, son perfectos como broche fresco a cualquier comida o cena.

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lunes, 10 de diciembre de 2012

La tripa cervecera, ¿mito o realidad? Lo que dice la ciencia

Beer Belly

¡Mira qué tripa tiene ese (o esa, que también las hay), seguro que se pone tibio de cerveza! Seguro que todos hemos oído o hemos dicho alguna vez esta expresión. Pero, ¿qué hay de cierto en ella? Es decir, la tripa cervecera es un mito o es una realidad. Como siempre lo mejor que podemos hacer es recurrir a la ciencia y ver qué nos dice.

Antes de ver los datos, pongámonos de acuerdo en qué entendemos por tripa cervecera y el mito. Nos referimos al hecho de que aquellos que toman mucha cerveza, sufren el efecto de tener más tripa. Es decir, queremos ver si hay una correlación entre el consumo de cerveza y la circunferencia de la cintura. Pues bien, eso es justo lo que los señores Schütze M, Schulz M, Steffen A, Bergmann MM, Kroke A, Lissner L, Boeing H, que como no podía ser de otra forma son todos (creo) alemanes, trataron de averiguar en un estudio titualo Beer consumption and the ‘beer belly’: scientific basis or common belief?.

Breve nota nutricional sobre la cerveza

La cerveza, nutricionalmente hablando, se compone principalmente de agua, carbohidratos, proteínas y alcohol, en proporciones variables según el tipo, fermentación, etc… Por simplificar, una lata de cerveza normal, tiene unas 150 Cal (recordad las relaciones energéticas nutricionales) que es un 8% aproximado de las necesidades diarias de energía. Como nota curiosa cubre un 5% de las necesidades de potasio diarias, y tiene un contenido apreciable de niacina o ácido fólico. Su índice glucémico, por ejemplo, es muy bajo.

Comento todo esto, porque antes de descartar cualquier alimento, también hay que ser consciente de sus propiedades y posibles beneficios.

El estudio

El estudio analizó a más de 7000 hombres y a unas 13000 mujeres para tratar de determinar si realmente existía esta correlación. Se anotaron sus hábitos alimenticios, pero sobre todo, se clasificó a ambos sexos en función de la cantidad de cerveza que ingerían por día. Por simplificar, se hicieron grupos que iban desde cero cervezas al día, hasta más de un litro.

Latas Cerveza

Quizá os parezca que un litro o más es una barbaridad, pero hay que tener en cuenta que en Alemania se consumen, 107 litros de cerveza por persona y año. O lo que es lo mismo, cada alemán (niños, ancianos, etc…) consumirían una latita de cerveza al día. Obviamente, ni niños ni muchos otros lo hacen, así que podéis suponer que hay un buen grupo que se toma las latitas de los demás. Por cierto, que el país más cervecero del mundo por consumo persona y año es… (no vale mirar la wikipedia).

Nosotros, ocupamos un “modesto” lugar 22 pero con un dato curioso. En consumo total de litros por país estamos en el 9º lugar, ¿cómo puede ser esto? ¿Alguna hipótesis? Yo tengo una, a ver si coincidimos.

Los resultados

Pues bien, que en Alemania beben mucha birra, como ya sabíamos todos. Hasta aquí nada nuevo. Lo curioso viene ahora…

Para las mujeres, atención, no se encontró correlación entre el consumo de cerveza y la circunferencia de la tripa (sorpresa, sorpresa). Es más, ¡aquellas que bebían menos cerveza, tenían más tripa! Ojo, que no hemos dicho nada de la circunferencia de las caderas. Volveremos sobre esto.

Para los hombres, sí que se encontró una correlación directa entre el consumo de cerveza y el tamaño del panza. Es decir, todo parece indicar que el mito de la tripa cervecera se confirma. Pues no, resulta que cuando se añadía también el diámetro de las caderas, el efecto desaparece.

Eso sí, tanto en hombres como en mujeres sí que se encontró una correlación positiva entre el mayor consumo de cerveza y un mayor peso. Está claro, que si consumes más de un litro de cerveza por día, estás ingiriendo 430 Calorías, un 20% de lo que necesitaría una persona normal. A poco que te pases con otras comidas…

Conclusiones

Es decir, que a más cerveza más peso y también más barriga y también más caderas. O como dice el propio estudio es sus conclusiones:

Beer consumption leads to WC gain, which is closely related to concurrent overall weight gain. This study does not support the common belief of a site-specific effect of beer on the abdomen, the beer belly.

Vamos que si tomas mucha cerveza tendrás más tripa y más culo, y que la cerveza engorda, de la misma forma que haría otra bebida calórica. El exceso de energía acabará siendo grasa, y dónde se acumule dependerá más de nuestra genética. Es decir, de media los hombres tendrán más grasa en la tripa y algo menos en el culo (pero también) y las mujeres al revés.

Por supuesto a este estudio le falta complementarse con hábitos deportivos o controles de nutrición más estrictos, pero básicamente y dado el elevado número de participantes, viene a desmentir el hecho de que consumir cerveza provoca por sí sola, que se tenga más barriga.

Imagen | Por the__photographer, Por Greencolander

En Directo al Paladar | ¿Por qúe la llaman cerveza cuando quieren decir…?
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jueves, 22 de noviembre de 2012

Mundo insólito: El Comidista saca nuevo libro



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Cuando haces pop, ya no hay stop. / EL COMIDISTA

 


Traigo una mala noticia para trolls, veganos integristas y gastrónomos de alcurnia que me consideran un cantamañanas: hoy publico nuevo libro. Lo siento, sé que en mundo ideal esto no habría pasado, pero la insistencia de la editorial y mis ansias desmedidas de fama me han empujado a hacerlo. Se llama La cocina pop de El Comidista, y cualquier librería con criterio lo debería tener ya en sus mostradores.



Supongo que, antes de correr a comprarlo, los que no pertenecéis a ninguno de esos grupos inhumanos querréis saber qué invento es esto. Pues bien, el libro es una especie de batiburrillo de recetas viejas y nuevas, textos prácticos y nada prácticos, recomendaciones para conducirse por la vida y selecciones en plan Reader's Digest de clásicos del blog. Todo ilustrado de forma muy bonita, gracias a las maravillosas fotografías de Ainhoa Gomà y los soberbios dibujos de Dani Jiménez.


Pero dejemos que este nuevo Quijote hable por sí mismo. Aquí tenéis en rigurosa exclusiva planetaria, y gratis, el prólogo de La cocina pop de El Comidista.


"Antes que nada, una explicación. Como sé que el concepto de cocina pop va a dar pie a múltiples confusiones, les cuento rápidamente de qué va esto. No quiero que me pase como con el primer libro, que la gente piensa que es de dietas porque sale una alcachofa en la portada.


La cocina pop es una cocina que se mezcla con la cultura pop. Es decir, que incluye referencias al cine, la televisión, la música, la moda, los libros, el diseño, la publicidad, los famosos o la actualidad. Es también una cocina fácil, directa, sin complicaciones y con ánimo ser accesible a todo el mundo, como el pop. Es, en definitiva, el tipo de cocina que practico en mi blog, El Comidista, en el que no sólo hablo de cuestiones culinarias, sino que relaciono la comida con todo ese mundo del que me confieso adicto.


 



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Y ahora, despejadas las dudas, suelto el rollo que tenía preparado. Si hace tres o cuatro años hubiera llamado a Esperanza Gracia, a Sandro Rey o a cualquier otro vidente de la tele y me hubiera dicho que iba a escribir dos libros de cocina, habría pensado que eran unos charlatanes. Pero aquí estoy, lanzando al mercado una segunda obra maestra un año después de haber vendido varios billones de ejemplares de la primera. Y eso sin ser un profesional del ramo ni haber trabajado en una cocina en mi vida.


Puede que a algunas personas del mundillo no les parezca bien este intrusismo. Tendrían razón. Soy lo que se dice un advenedizo, que ha tenido la suerte de caer en gracia a una audiencia algo despistada que no alcanza a comprender las esencias de la alta gastronomía, entre otras cosas porque no tiene dinero para pagarla. Al parecer, este público al que yo imagino relativamente joven, interesado en la cocina pero sin grandes conocimientos culinarios y con ganas de pasarlo bien sin demasiadas complicaciones, encuentra útiles mis recetas y divertidos mis artículos. Es un fenómeno inexplicable, como las caras de Bélmez o el aeropuerto de Castellón, pero existe, está ahí.


Desde que se publicó Las recetas de El Comidista, El Comidista como blog ha crecido de manera notable, a veces incluso desbordándome un poco. Ha alcanzado unas cifras de tráfico de las que estoy muy contento, porque significan que me lee mucha gente y porque garantizan -dentro de lo posible en estos días- mi continuidad en el circo de los medios. A la vez, estos números dan un poco de vértigo, porque a veces lo que escribo se magnifica, alcanza un eco insólito a través de las redes sociales y adquiere una trascendencia que en realidad no tiene.


Ha habido entradas memorables a este respecto, como las dedicadas a las boutiques del pan, al presidente de Mercadona, a la dieta Dukan o a Arguiñano como comentarista político. En todas ellas, los comentarios de los lectores han acabado superando en interés al propio post: una buena tangana colectiva es siempre más atractiva que la opinión de un solo señor, por muy formada que sea. También ha habido recetas con gresca incluida, especialmente las que aludían a especialidades nacionales o regionales. Pregunten en Perú por mis cebiches o en Andalucía por mis gazpachos, que seguro que les hablan muy bien de mí.



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Mención aparte merece la sección más exitosa con diferencia de este último año de blog: Aló, Comidista. Este consultorio que abrí inocentemente para que los lectores me enviaran sus dudas se transformó a toda velocidad en un lugar en el que la cocina se mezclaba con los asuntos más disparatados. Lo cierto es que yo induje un poco al personal a que sacara los pies del tiesto, puesto que me aburría sobremanera la idea de hacer un consultorio estrictamente culinario. Pero nunca pensé que las preguntas fueran a llegar tan lejos en su extravagancia, en su curiosidad, en su inteligencia o en su idiotez.


Este libro recopila los momentos más desternillantes del Aló, y también los más prácticos. Creo que ese equilibrio entre la utilidad y el despropósito es lo que define mi trabajo, y por eso en La cocina pop de El Comidista uno recetas y artículos tutoriales, como las antiguías o el revuelto de trastos, con historias más disparatadas, como las entrevistas a las comidas viejunas. A la vez, la presencia de la cultura pop es más intensa que en el anterior libro: recomiendo películas para cada plato (unas veces porque tienen alguna relación; otras, porque me gustan sin más), incluyo un capítulo de menús para ver series de televisión que me encantan, como Juego de Tronos o Dexter, y abro el recetario a las aportaciones de artistas  que me caen bien y que no tienen nada que ver con el ámbito gastronómico, como Elvira Lindo, Miqui Puig o mi hermano Juanma.


Espero que este gran batiburrillo os guste, y que si no cocináis, al menos paséis un rato agradable con mis bobadas. Este libro no tiene otra pretensión que la de animaros a guisar y divertiros en tiempos revueltos, que para desdichas ya están los informativos. Así que vamos a ello".


'La cocina pop de El Comidista' se presenta el 26 de noviembre en Barcelona (Casa del Llibre Rambla Catalunya) y el 28, en Madrid (Fórum Fnac Callao).

domingo, 4 de noviembre de 2012

Pollo asado a los cuarenta dientes de ajo. Receta

Pollo asado a los 40 dientes de ajo

La receta de pollo asado a los cuarenta dientes de ajo lleva ese número exactamente, ni uno más ni uno menos, como podréis suponer no quiere decir que si os pasáis u os quedáis cortos no os vaya a salir, no por supuesto, pero así la he conocido desde siempre y así os la transmito. Lo bueno, pues que no es necesario pelarlos, que a primera vista puede parecer lo más tedioso de la receta.

Así pues ya no se que estáis esperando para haceros con un buen pollo de corral y tres o cuatro cabezas de ajo y hornear esta sencilla receta que no da nada de trabajo en la cocina, ya que mientras que hacemos otras cosas, se nos va preparando sola. Para adobar el pollo he utilizado sal rosa del Himalaya y pimienta negra recién molida, esto le aporta un contraste delicioso con el sabor a ajo que le queda a la carne.

Ingredientes para cuatro personas

  • 1 pollo de corral de 2 kilos, 40 dientes de ajo, 50 g de mantequilla derretida o manteca de cerdo o aceite de oliva, ¼ de litro de agua, 2 cucharaditas de sal rosa del Himalaya, 1 cucharadita de pimienta negra recién molida.

Cómo hacer pollo asado a los cuarenta dientes de ajo

Comenzaremos precalentando el horno a 200 grados. Separamos los dientes de ajo de sus cabezas pero los dejamos sin pelar. Derretimos la mantequilla y pincelamos por dentro el pollo. Introducimos la mitad de los dientes de ajo en el interior y cerramos con un cordel de cocina para que no se salgan. En un bol mezclamos la sal con la pimienta.

Volvemos a pincelar el pollo por el exterior y con las manos le vamos pegando la mezcla de sal y pimienta negra para que quede bien adherido a la piel. Colocamos el resto de dientes de ajo en una capa en una fuente de horno, el pollo encima y añadimos con cuidado el agua por un lateral. Horneamos durante una hora y media. Envolvemos el pollo durante quince minutos en papel de aluminio.

Pollo a los 40 dientes de ajo

Tiempo de elaboración | 1 hora y cuarenta y cinco minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

El pollo asado a los cuarenta dientes de ajo lo he acompañado de unas patatitas nuevas. Para ello, las freís en aceite a fuego bajo durante unos minutos hasta que las veáis blandas, y las dejáis terminar en el horno mientras que el pollo reposa en el papel de aluminio.

En Directo al Paladar | Receta de pollo asado con miel y mostaza
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