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miércoles, 6 de febrero de 2013

Hierbas aromáticas: manual de instrucciones (2ª parte)


Estragon
Conejo al estragón. / EL COMIDISTA


 


En la entrada de ayer solté la primera chapa sobre las hierbas aromáticas, dedicada al perejil, la albahaca, la salvia, la menta y el cebollino. En la de hoy vamos con las otras cinco importantes que faltaban.



 


ESTRAGÓN


Esta
hierba, con un ligero aroma anisado y pariente lejana del ajenjo, es
uno de los aderezos más valiosos de la cocina francesa, sin el cual no
existirían ni la salsa bearnesa ni los pepinillos agridulces encurtidos tal y como
los conocemos. Aunque se use sobre todo para aromatizar vinagres y
mostazas, también se puede marinar con él carnes o pescados o alegrar vinagretas y estofados, como este de conejo con sidra. La mala noticia: que en España es un poco difícil encontrarlo fresco. Seco, lo tenemos en muchos supermercados, pero pierde bastante potencia y delicadeza de sabor.


 


CILANTRO


Oír
cilantro y pensar en comida exótica es algo automático en mi cerebro, y
es que su sabor potente, herbáceo, amargo y casi cítrico me hace
visualizar platos y platos de cebiche –como éste de emperador con wasabi o éste otro de bonito con soja– y guacamole (como este,
con cebolla asada). Se recomienda usarlo siempre en cocciones en
frío (marinados, ensaladas) o, si es en un plato cocinado con calor, añadirlo
en el último momento para que el calor no lo estropee. En cambio sus
semillas sí se llevan bien con el fuego, y se utilizan para aromatizar
salchichas, licores e incluso café, además de ser uno de los
ingredientes principales del curry hindú. Dice Wikipedia que su nombre
aparece dos veces en la Biblia ¿Sería Moisés uno de esos
tiquismiquis que van por los restaurantes mexicanos dando la tabarra con
que si el guacamole lleva esto o los tacos lo otro?



GUACAMOLE
Guacamole con cebolla asada. / HELENA VÉLEZ OLABARRÍA

 


LAUREL


Una
de las pocas aromáticas que crece en forma de árbol (de hasta
15 metros de altura, según la especie) y cuyo aroma se intensifica
cuando está seco. Por eso es un buen compañero de las cocciones largas,
como los estofados (incluso los más exóticos, como este semur dajing indonesio), los escabeches de aves, las sopas o este pollo con ajos tiernos y moscatel. También transmite muy bien su aroma en las marinadas, como la de este bacalao que hace compañía a un salmorejo
a mi manera. Sea como sea tenéis que ir con cuidado con las
cantidades y, si quedan sobras, sacarlo de la olla después de la cocción
porque su sabor se desprende lentamente y es posible que ese
sabroso guiso al día siguiente sepa como el armario de la abuela.



Pavo-en-escabeche
Escabeche de pavo. / AINHOA GOMÀ

 


TOMILLO


Aunque
su tallo es leñoso y más indicado para dar sabor en adobos que para
consumir, cuando es fresco sus hojas tiernas y sus flores se pueden
consumir incluso crudas, aromatizando una ensalada o una carne o pescado
a la plancha. Es uno de los principales aromatizantes del escabeche, y a
esta sopa de tomate asado o esta otra de cebolla y huevo escalfado, les aporta un sabor campestre, como a bosque, difícil de superar. Incluso
los alérgicos a los fogones podéis beneficiaros de sus virtudes.


Haced
un experimento: coged aceitunas negras y verdes con hueso, más bien
neutras, y metedlas en un bote con una buena rama de tomillo, dos
dientes de ajo, un limón cortado a cuartos y medio vasito de un buen
aceite de oliva. Aguantad al menos una semana sin echarle mano y después
me contáis: manjar de dioses.



Sopa-cebolla-tomillo-huevo-escalfado
Sopa de cebolla con huevo escalfado. / AINHOA GOMÀ

 


ROMERO


Otro
arbusto difícil de masticar (incluso sus hojas, si se usa seco, pueden
causar algún que otro drama interdental), pero muy aromático que se lleva de maravilla con las carnes
rojas, véase este rosbif con mostaza o este secreto glaseado con miel y naranja. La calabaza y los quesos también son amigos suyos, y también es perfecto para infusionar aceite y usarlo posteriormente en ensaladas. Conviene utilizarlo con mucha moderación, porque si te pasas comerás lo que sea con colonia de romero.


Crece
de manera salvaje en los bosques mediterráneos y es bastante duro de
pelar, así que hasta los más torpes deberían poder tener uno en el
balcón, que casi se van a regar solos. Aunque no suele usarse en platos
dulces, una vez probé una tarta de queso de cabra con pimienta y naranja
confitada en el restaurante Me
que lo llevaba y me dejó bastante picueto. Si quieres impactar a las amistades, maneja una rama como pincel para untar la carne con aceite de oliva: da un punto interesante.



Rosbif

jueves, 17 de enero de 2013

Receta de cestitas caprese de pasta filo

Cestitas caprese de masa filo

La pasta filo es una masa muy delicada que se distribuye en forma de láminas muy finas, casi transparentes, originaria de Grecia y muy típica en países árabes. Como cualquier masa básica, nos permite jugar con ella en la cocina para darle cualquier forma y relleno que nos apetezca. En esta ocasión tenemos un toque italiano con unas ricas cestitas caprese de pasta filo.

La ensalada caprese es una de mis favoritas a pesar de su sencillez. Me gusta combinar sus ingredientes – tomate, mozzarella y albahaca – en preparaciones diferentes, y en esta receta resultó todo un éxito. La única dificultad que puede tener es manejar la pasta filo con cuidado, engrasando cada lámina y procurando que las demás no se resequen, para conseguir un efecto final crujiente y delicioso.

Ingredientes para 8 unidades

  • 8 láminas de pasta filo, salsa de tomate, tomates cherry, mini bolas de mozarella, albahaca fresca, pimienta negra, aceite de oliva virgen extra, queso rallado especial para fundir (opcional).

Cómo hacer cestitas caprese de pasta filo

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar con aceite una bandeja de magdalenas o moldes desechables individuales. Reservar. Disponer la pasta filo en una superficie limpia junto a un cuenco con aceite y un pincel de cocina. Con cuidado, extender una lámina, dejando bien tapadas las demás. Pincelar toda la superficie con aceite de oliva. Colocar con suavidad otra lámina encima, y pincelarla con aceite. Continuar el proceso hasta tener cuatro láminas superpuestas.

Recortar cuadrados lo suficientemente grandes como para cubrir los moldes. Colocar dos cuadrados de masa por molde, de tal modo que se intercalen las puntas. Cubrir el fondo con un poco de salsa de tomate. Repartir en cada unidad unos tomates cherry troceados, tres o cuatro bolitas de mozzarella y añadir un poco de pimienta negra. Cubrir con queso rallado especial para fundir (opcional).

Colocar todos los moldes sobre una bandeja y hornear durante unos 15-20 minutos, hasta que la masa esté bien dorada y el queso fundido. Esperar a que se enfríen un poco antes de desmoldar y decorar con unas hojas de albahaca fresca. Repetir el proceso con nuevas láminas de pasta filo.

Cestitas caprese de masa filo. Pasos

Tiempo de elaboración | 40 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Lo ideal es servir las cestitas caprese de pasta filo en el momento de sacarlas del horno, cuando el queso fundido se mantiene cremoso y la masa crujiente. Si hemos engrasado bien los recipientes, se podrán desmoldar con facilidad. Se pueden preparar con antelación si guardamos en la nevera las cestitas ya formadas en sus moldes, para que sólo nos quede hornearlas en el momento deseado.

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lunes, 7 de enero de 2013

Cerveza con sabor a Pizza

cerveza-pizza

Una de las combinaciones más habituales en mi menú de fin de semana, es eligir para cenar una pizza casera acompañada de una cerveza fría. Lo que no pensaba es que esta mezcla iba a inspirar a unos artesanos productores hasta el punto de aunar ambos productos y sacar al mercado una cerveza con sabor a pizza.

Aunque pueda sonar un poco disparatado, para elaborarla han incluido en el proceso de fermentación ingredientes como tomate, ajo, orégano y albahaca. Partiendo de un extracto de dichos ingredientes que infusionan como si hicieran un té, obtienen un mosto, al que añaden lúpulo y dejan fermentar después.

Desde una pequeña ciudad de Illinois, Tom y Athena Seefurth comenzaron en 2006 a desarrollar su idea, que en dos años se hizo realidad y pasó rápidamente a comercializarse en al resto de su zona de influencia. En este último año 2012 ha comenzado a extenderse por todos los Estados Unidos.

cerveza pizza

Al parecer, los creadores de este producto defienden que los aromas de pizza margarita que contiene la bebida hacen que sea una cerveza idónea para cocinar con ella. Los dos chefs además de la cerveza comercializan sus especias y otros condimentos para hacer tacos, hamburguesas y otros productos.

De momento, parece que han comenzado con buen pie, al menos comercialmente ya que han salido en numerosos programas de televisión y algunos famosos han empezado a hacerse fotografías consumiendo este producto. Personalmente no me atrae mucho, como bebida, pero quizás sí me animaría a cocinar un pollo con esta cerveza con sabor a pizza, ¿y vosotros?

Más información | Mamma Mia Beer
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viernes, 28 de diciembre de 2012

AeroGarden, tener en casa un huerto ecológico con diseño futurista

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Soy de aquellas personas con mala mano para las plantas, por eso no se me ha ocurrido nunca sembrar en mi balcón, por ejemplo, una tomatera, o una planta de albahaca, con lo que me gusta su aroma y lo deliciosa que está. Pero desde que he descubierto AeroGarden, un huerto ecológico con diseño futurista, me estoy planteando seriamente sembrar mis propias hortalizas en casa.

Este huerto electrónico usa técnicas aeropónicas para cultivar las frutas y vegetales. La aeroponía es un método que permite cultivar las plantas en un entorno de niebla, usando el aire para transmitir los nutrientes necesarios. Con este sistema se consigue disminuir el consumo de agua y que el crecimiento sea más rápido y saludable que en la tierra.

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Coincidiréis conmigo en que la idea de poder cultivar en casa nuestras propias verduras, sin que sean necesarios conocimientos de agricultura ni experiencia alguna en jardinería, es muy atractiva. AeroGarden cuenta con un dispositivo que avisa de cuándo hay que añadir agua o nutrientes y tiene un sistema de luces que simulan la luz solar. Incluso su diseño es atractivo, pudiéndose integrar perfectamente en cualquier entorno urbano.

Además, me parece una forma estupenda de enseñar a nuestros hijos el crecimiento de los vegetales y frutas que después se comen. No todos tenemos la suerte de tener un terreno en el campo donde cultivar nuestras propias hortalizas. Con AeroGarden, tener en casa un huerto ecológico de diseño futurista es un hecho realizable. Y a vosotros ¿qué os parece?

Vía | AeroGarden
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sábado, 24 de noviembre de 2012

Fettuccini al pesto rojo de nueces y parmesano. Receta

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Esta receta de fettuccini al pesto rojo de nueces y parmesano la encontré en la revista Lecturas de otoño y enseguida la marqué para prepararla, porque me pareció que la salsa tenía que estar estupenda. No me equivoqué. La próxima vez la haré en más cantidad para congelarla.

Además de resultar un plato delicioso, es de lo más práctico, pues la salsa se hace en poquísimo tiempo y sin necesidad de cocción, precisamente por ello es necesario que la pasta esté recién hecha, muy caliente, y servirse enseguida.

Ingredientes para 4 personas

  • 350 gr de fettuccini, 150 gr de tomates secos, aceite de oliva, un diente de ajo, 1 ramita o 2 de albahaca, 40 gr de queso parmesano rallado, 1 cucharada de alcaparras, 4 cucharadas de nueces peladas, 1 cucharadita de vinagre de Módena, sal, lascas de queso parmesano.

Cómo hacer fettuccini al pesto rojo de nueces y parmesano

Empezamos colocando los tomates secos en un cuenco y añadimos aceite en cantidad suficiente hasta cubrirlos. Los dejamos macerar doce horas. Pasado ese tiempo, los escurrimos bien y los pasamos al vaso de la batidora, reservando el aceite.

Pelamos el ajo, separamos las hojas de albahaca y las lavamos, escurrimos las alcaparras y añadimos estos tres ingredientes al vaso de la batidora. Incorporamos el queso rallado, las nueces, medio vaso de aceite (el que teníamos reservado), el vinagre, una pizca de sal y trituramos hasta obtener una pasta espesa.

pasoapaso

Ponemos una cazuela al fuego con abundante agua y cuando rompa a hervir, añadimos los fettuccini, que dejaremos cocer el tiempo que indique el envase para conseguir que queden al dente. Los escurrimos y los vertememos en una fuente honda.

Agregamos dos o tres cucharadas del agua de cocer los fettuccini al pesto, para que no quede apelmazado. Echamos la salsa sobre los fetuccini y removemos con cuidado, para que la salsa impregne la pasta pero sin romperla. Los servimos bien caliente con las lascas de parmesano por encima.

Tiempo de elaboración | 30 minutos + maceración de los tomates secos
Dificultad | Muy fácil

Degustación

Si lo deseamos, en lugar de servir esta receta de fettuccini al pesto rojo de nueces y parmesano con lascas de queso, podemos acompañarla de queso rallado, o también gratinarla. También podemos optar por una variante, llamada pesto genovés, si en lugar de nueces y albahaca utilizamos avellanas y rúcola.

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