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lunes, 4 de febrero de 2013

Sopa depurativa verde intenso

¿Os animáis a probar esta sopa de color verde intenso? Está hecha a base de judías verdes y apio, por tanto, es una fantástica sopa diurética y depurativa. Ya os hemos hablado en otras ocasiones de las excelentes propiedades del apio, como en la sopa de tomate y apio o la crema de zanahoria y [...]

El artículo Sopa depurativa verde intenso ha sido originalmente publicado en Recetas Thermomix.


miércoles, 2 de enero de 2013

Receta de pansit filipino

pansit

Me parece que no hay nada como aprender una receta de otro país de primera mano, eso es lo que he podido hacer con esta receta de pansit filipino que me ha enseñado una amiga filipina. El pansit o pancit es un plato muy popular en Filipinas y, literalmente, significa “algo que ha sido cocinado rápido”.

Realmente a mí no me parece que sea una receta exprés, arreglar todas las verduras, limpiándolas y cortándolas, lleva su tiempo, pero vale la pena entretenerse con ellas pues el resultado es delicioso. Además, después de las comilonas de estos días, se agradece un plato de verduras como este.

Ingredientes para 8 personas

  • 2 pechugas de pollo, 4 rodajas de panceta de cerdo previamente salada y troceada, 4 o 5 dientes de ajo, 2 cebollas, 1/2 kilo de judías verdes, 1/2 kilo de zanahorias, 1/2 col, 1 pimiento rojo, 1 pimiento verde, caldo de pollo (de hervir las pechugas y la panceta de cerdo), salsa de soja, sal, fideos de arroz, pansit (fideos cantoneses especiales para pansit).

Cómo hacer pansit filipino

Empezamos arreglando las verduras, las lavamos bien, las cortamos a palitos y las vamos colocando en platos separados. Los ajos los picamos menudos. En un wok o en una sartén honda ponemos un poco de aceite y doramos los ajos y las cebollas.

Añadimos la pechuga desmenuzada, la panceta y lo regamos todo con salsa de soja. Después añadimos la zanahoria, las judías verdes y los pimientos. Agregamos un poco de caldo y removemos para que se rehogue todo. Por último añadiremos la col. Las verduras tienen que quedar crujientes.

collage

Sacamos la mezcla de verduras y la reservamos. En un recipiente lo suficientemente grande ponemos agua y los fideos, para que se hidraten, son suficientes unos pocos minutos. Los escurrimos y los ponemos en el wok con un poco de salsa de soja y caldo, dándole unas vueltas para que se hagan ligeramente.

Por último, añadimos al wok la mezcla de verduras, rectificamos de sal y removemos bien, para que se mezcle todo. Lo dejaremos cocer todo a fuego bajo hasta que los fideos estén hechos. Si es necesario agregamos más caldo. Servimos el pansit caliente con un poco de soja.

Tiempo de elaboración | 1 hora
Dificultad | Fácil

Degustación

Esta receta de pansit filipino es un plato muy completo, no es necesario que preparéis nada más si lo servís al mediodía pues sacia bastante. Según me explicó mi amiga, en Filipinas no usan aceite para prepararlo, sólo soja y caldo de pollo, aunque nosotras lo adaptamos a nuestras costumbres. También pueden añadirse gambas a este plato.

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sábado, 1 de diciembre de 2012

Receta contra el hambre: lentejas con judías verdes y zanahoria asada



Lentejas con zanahoria asada
Versión 1.0 del plato, sin judías verdes. / AINHOA GOMÀ

 


Con bastante frecuencia me piden que me sume a causas benéficas a través de Twitter, Facebook y demás redes sociales, y casi siempre las ignoro o digo que no. No es que sea un desalmado al que sólo le importe su propia circunstancia, pero tengo mis reparos por dos motivos. El primero, que no me gusta promover iniciativas que no conozco bien. Y el segundo, que tampoco creo que sea muy útil abrasar a mis seguidores con constantes retuits humanitarios para complacer mi buena conciencia.



Dicho esto, sí me gusta implicarme en proyectos con una dirección clara y un encaje natural en mi trabajo, y en los que mi colaboración pueda tener un sentido y un efecto real. El Gran Recapte (Gran Recogida) de la Fundació Banc dels Aliments es uno de ellos. Consiste en una recogida de alimentos básicos no perecederos por toda Cataluña para destinarlos personas necesitadas. En el resto de España también se pueden hacer donaciones a través de internet o por teléfono.


Conocí esta iniciativa a través de Oscar Gómez, del blog Decuina. Él y un montón de blogueros más nos hemos confabulado para publicar hoy una receta con alguno de los productos que se piden en la Gran Recogida: pasta, legumbres secas, aceite, leche o latas de conserva de pescado.


El plato de hoy está dedicada al Recapte, pero también a otra campaña contra el hambre de la que supe justo a la vez. La impulsa Intermón Oxfam, organización en la que confío plenamente, se denomina Mesa para 7.000 millones y reivindica el derecho a la alimentación en todo el mundo. Para sentarse a este banquete tan concurrido sólo hay que donar dos euros: poco más de lo que nos cuesta un café.


Estas humildes pero deliciosas lentejas se separan de lo habitual porque la zanahoria y la cebolla, en vez de cocidas, van asadas. ¿Qué conseguimos con esta técnica, que vi en el blog The Wednesday Chef Pues que incorporen un aroma tostado y tengan una textura un poco diferente. Otra pequeña novedad son las judías verdes tubulares picadas muy finas, en plan cebollino, algo que he copiado desvergonzadamente de un plato del restaurante Moments de Barcelona.


Dificultad


Para pobres de espíritu.


Ingredientes


Para 4 personas



  • 300 g de lentejas

  • 300 g de zanahorias

  • 200 g de judías cilíndricas tipo bobby (en su defecto, planas normales)

  • 1 cebolla

  • 2 dientes de ajo

  • 1 litro de caldo de verduras o de pollo

  • 1 cucharadita de pimentón dulce o picante, al gusto

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta negra


Preparación


1. Precalentar el horno a 200 grados.


2. Pelar la cebolla y cortarla en juliana gruesa. Cepillar las zanahorias y cortarlas en bastones gruesos. Repartir ambas cosas en una bandeja o fuente de horno junto a los dientes de ajo sin pelar, embadurnarlo todo con un poco de aceite, salpimentar y asar 30 minutos. Remover dando vuelta a las zanahorias y asar 20 minutos más, o hasta que las hortalizas estén tiernas.


3. Cortar las judías verdes en trocitos pequeños, como de medio centímetro.


3. Mientras, poner las lentejas a hervir con el caldo más el agua suficiente para cubrirlas un par de dedos en una cazuela grande. Salar y cocer a fuego suave unos 40 minutos, o hasta que estén tiernas, meneando la cazuela de vez en cuando. Vigilar que no se queden secas, y mojar con un chorro de agua si eso sucede.


4. Añadir las judías verdes y cocer 10 minutos más.


5. Para espesar el caldo, poner tres cucharones de lentejas en un vaso batidor, incorporar los ajos asados pelados y el pimentón y triturar con batidora.


6. Devolver a la cazuela junto a las zanahorias y la cebolla. Dar un hervor de un par de minutos, corregir de sal y pimienta y dejar reposar un mínimo de 10 minutos (puede ser más, y recalentarlas después). Si ha quedado muy espeso, añadir más agua; si el caldo se ve muy líquido, triturar más lentejas y añadirlas.

martes, 23 de octubre de 2012

Judías verdes a la mayordoma con patatas hasselback



Judias mayordoma patatas hasselback
El experimento patatero. / AINHOA GOMÀ

 


Esto no es comida viejuna. Esto es comida previejuna. Por el nombre, las judías a la mayordoma parecen venidas de los tiempos de Gran Hotel o Downton Abbey, cuando los platos recibían denominaciones afrancesadas y un tanto excéntricas que no te decían mucho de lo que ibas a comer. El libro del que sale la receta, eso sí, es un poco posterior: se trata del Manual de cocina de la Sección Femenina, esa magna obra que enseñó a cocinar a las mujeres de media España en los años cincuenta y sesenta.



Me encanta recuperar fórmulas olvidadas de estos recetarios prehistóricos y ver qué puedo hacer con ellas para actualizarlas. Por eso (y por su glorioso nombre) me dispuse a hacer estas judías dándoles un pequeño giro personal. Como las vainas (que así se llaman en el País Vasco) me gustan muchísimo con patatas, pensé en juntarlas con unos ejemplares del tubérculo asados al estilo hasselback*. Es decir, abiertas en láminas y horneadas.


La combinación, que mola de puro demodé, se puede tomar sola como primero, o también utilizarla de guarnición para una carne asada, por ejemplo. Y sí, ya sé que lleva mantequilla, pero esa es precisamente la gracia del asunto. Porque la comáis un día en vez del sacrosanto aceite de oliva tampoco os vais a morir.


Dificultad


Para boniatos.


Ingredientes


Para 4 personas


Judías



  • 800 g de judías verdes

  • 1 limón

  • 1 cucharada de perejil picado

  • 75 g de mantequilla

  • Sal y pimienta negra


Patatas



  • 4-8 patatas medianas

  • 1 diente de ajo

  • La ralladura del limón de las judías

  • 2 cucharadas de perejil picado

  • 1 cucharadita de guindilla roja picada o de cayena

  • 4 cucharadas de mantequilla derretida

  • 1 cucharada de mantequilla blanda

  • Sal


Preparación


1. Precalentar el horno a 200º.


2. Cortar las patatas en láminas finas (unos 3-4 milímetros) sin llegar al extremo: deben quedar unidas por la base. Es fácil hacerlo colocándolas encima de un cuchara de madera o cucharón y cortando hasta que el cuchillo toque con él.


3. Poner papel de horno en una fuente o bandeja. Disponer las patatas encima y pintarlas con la mantequilla derretida, haciendo que la grasa entre bien en las láminas de patata. Hornear unos 40 minutos.


4. Mientras, quitar las puntas y los hilos laterales a las judías verdes con un pelador. Cocerlas muy poco (unos 4 minutos) en agua hirviendo con sal o al vapor. Pasar por agua fría. Tienen que quedar muy al dente.


5. Mezclar la ralladura de limón, el ajo majado, el perejil y la guindilla de las patatas con la mantequilla blanda. Cuando las patatas estén, repartir esta mezcla por encima y hornear 5 minutos más.


6. Saltear a fuego medio las judías verdes en una sartén grande con su mantequilla, hasta que estén hechas pero no blandurrias y hayan perdido todo el líquido (3 o 4 minutos aproximadamente). Retirar del fuego, añadirles el zumo del limón (con medio puede ser suficiente, pero esto va al gusto), el perejil, sal y pimienta. Remover y servir junto a las patatas.


*Actualización: Xabier Aurtenetxe, aficionado a la historia de la cocina, me ha enviado esta información sobre las patatas hasselback, que añado para el que la considere interesante. "Las hasselback son originarias de Suecia. Llevan el nombre del Restaurang Hasselbacken ubicado en el idílico paisaje de la isla de Djurgarden en Estocolmo. Desde principios del siglo XIX la isla era un complejo de ocio y atracciones  en las afueras de la capital. Según la historiadora alemana Petra Foede la primera cita escrita de las patatas hasselback sería de 1948, apareciendo su receta en un libro de la época (en dicha receta, las patatas tras cortarlas se embadurnan con mantequilla, sal y pimienta y pan rallado, antes de meterse al horno a 180°). Creo que lo más probable sea que nacieran con la Gran Crisis que siguió al crack de 1929. Hasta entonces el tubérculo no debía ser considerado muy fino por las famillas burguesas que componían la clientela del restaurante. De ahí, quizás, la curiosa presentación en abanico que hizo que se les conociera también como patatas évantail, presentación que probablemente perseguía transformarlas en algo espectacular. El restaurante sigue abierto con igual éxito hoy en día".


las Patatas Hasselback,
que, como bien comentaba Kalekatu, son originarias de Suecia. Llevan el nombre
del Restaurang Hasselbacken ubicado en el idílico paisaje de la
isla de Djurgarden en Estocolmo. Desde
principios del siglo XIX la isla era un complejo de ocio y atracciones  en
las afueras de la capital. En 1852 cogió la gastronomía el pastelero Jacob
Wilhelm Davidson, abriendo un local de estilo suizo, sirviendo cafés, chocolates
y dulces. Aunque su bebida estrella era el ponche de arrak, destilado de la
canya de azúcar o de la savia de la palma cocotera. Poco a poco fue
ampliando su carta y pronto adquirió reputación internacional, orientando su
carta hacia la imperante cocina burguesa francesa. 

 

La segunda edición de la prestigiosa "Gourmet's
Guide to Europa"
, publicada en marzo de 1908 en Londres por Grant
Richards Ltd. Publishers (se puede consultar por internet en el Projekt
Gutenberg) presenta un menú típico del restaurante: Purée à la Reine -
Saumon fumé aux épinards - Selle de mouton aux légumes - Gélinottes rôties
(grévoles asados, especie de faisán no muy grande) - Salade -
Soufflé au citron.
  

 

Según la historiadora alemana Petra Foede la
primera cita escrita de las "Patatas Hasselback" sería de 1948, apareciendo su
receta en un libro de la época (en dicha receta, las patatas tras cortarlas se
embadurnan con mantequilla, sal y pimienta y pan rallado, antes de meterse al
horno a 180°). Creo que lo más probable sea que nacieran con la Gran Crisis que
siguió al crack de 1929. Hasta entonces el tubérculo no debía ser
considerado muy fino por las famillas burguesas que componían la clientela del
restaurante. De ahí, quizás, la curiosa presentación en abanico que hizo que se
les conociera también como "patatas évantail" (que otra de las comentaristas de
tu blog transforma en el cateto "fantail"), presentación que probablemente
perseguía transformarlas en algo espectacular.