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sábado, 2 de febrero de 2013

Fascinantes fotografías que recrean extraños mundos ocultos con alimentos

Fotografías de Nadege Meriau

Al contemplar estas imágenes es fácil pensar en mundos propios de la ciencia ficción, imaginarios pasajes subterráneos o lejanos planetas perdidos en el espacio. Se trata en realidad de fotografías creadas con alimentos que recrean extraños mundos ocultos, con un resultado fascinante.

Con este proyecto, además de la extraña belleza que consigue plasmar, Nadège Mériau pretende indagar en las relaciones del ser humano con los alimentos y los sentimientos de pertenencia a un entorno concreto, los instintos primarios ligados al concepto de hogar. Para ello experimenta con los juegos de formas que ofrecen productos como la patata o el pan.

Fotografías de Nadege Meriau

La fotógrafa francesa juega con dos conceptos tradicionales de la historia del arte, lo visceral y lo sublime, indagando en el subconsciente humano y sus instintos de aislamiento. De este modo, consigue recrear intrincadas madrigueras y cavernas porosas, consiguiendo un efecto de cierta ensoñación fantástica. Para ello, la autora se ha inspirado en lo que se podría denominar la arquitectura de lo digestivo, como los espacios creados por gusanos al abrirse camino devorando diferentes alimentos.

Fotografías de Nadege Meriau

Mériau afirma entender la ecología en el sentido estricto de la palabra, como un estudio del hábitat natural de los seres vivos. Con la manipulación de alimentos y productos básicos logra crear una especie de metáfora del origen de la vida. Con sus fascinantes fotografías pretende conectarnos con nuestras raíces naturales, y así hacernos reflexionar sobre nuestro instinto de supervivencia.

Más información | Nadège Mériau
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jueves, 13 de diciembre de 2012

Coliflor tostada con pasas



Coliflor tostada con pasas
Platos con estudios. / EL COMIDISTA

 


"El aprendizaje lo es todo. La coliflor no es más que una col con educación universitaria", escribió Mark Twain en su novela Pudd'nhead Wilson. Esta frase ilustra cómo cambia la percepción de los distintos alimentos en tiempo y el espacio: en la época en la que lo dijo (finales del XIX), esta hortaliza era una de las más caras y exclusivas en Estados Unidos, mientras que nosotros la vemos hoy como una comida de lo más humilde. Pero para mí el aforismo de Twain sigue teniendo validez, porque la coliflor me parece mil veces más fina que la col.



Claro está que puede resultar indigesta, flatulenta y un pelín maloliente si se cuece demasiado o se toma con el clásico refrito de medio kilo de ajo tostado, y de ahí puede venir su peor fama. Por el contrario, en su punto y aderezada con alegría es una exquisitez, tan delicada y gustosa como otras verduras consideradas más nobles.


La receta de hoy junta a la coliflor con dos ingredientes que sacan lo mejor de ella: las pasas y el vinagre, que aquí debe ser decente para no perforarte el estómago. La idea del plato es del chef estadounidense Bradley Herron, pero he cambiado algunos pasos cantidades e ingredientes para que quede más tierna y menos agria, y también para facilitar su elaboración. 


Ingredientes


Para 4 personas



  • 1 coliflor pequeña

  • 100 g de pasas sin semilla (o más, al gusto)

  • 1 diente de ajo

  • 1 guindilla roja seca picada

  • 1 ramita de romero (en su defecto, 1 cucharadita rasa de romero seco)

  • 1 cucharada de perejil picado

  • 100 ml de vinagre de Jerez de buena calidad

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal y pimienta negra


Preparación


1. Poner en una cazuela pequeña las pasas, el romero, el diente de ajo sin pelar y dos cucharadas de agua. Cubrirlas con unos 100 ml de aceite y calentarlo tapado a fuego mínimo unos 30 minutos, sin que hierva. Dejar enfriar.


2. Cortar la coliflor de manera que obtengamos las flores, dejando las partes más gruesas del tronco para otras preparaciones (una crema, por ejemplo). Escaldar las flores un minuto en agua hirviendo con sal. Sacar, escurrir bien y dejar secar sobre un plato con papel de cocina.


3. Pelar y majar el ajo. Mezclarlo con la mitad del vinagre.


4. Poner a calentar una sartén grande o wok a fuego fuerte. Saltear la coliflor con dos o tres cucharadas del aceite de las pasas, sal y pimienta durante unos 10-15 minutos, moviéndola de vez en cuando. Tiene que tostarse, cogiendo color marrón en algunos lados, pero no desmigarse.


5. Añadir las pasas escurridas (el resto del aceite se puede usar para otros preparados) y la guindilla picada, remover y cocinar un minuto más.


6. Incorporar el ajo con el vinagre. Remover bien, corregir de sal, probar y añadir más vinagre si se quiere, de poco en poco para que no resulte muy ácida. Servir con perejil picado por encima.

martes, 20 de noviembre de 2012

Cocineros sin estrella, el nuevo programa sobre gastronomía tradicional

pescadohorno

Ayer se estrenó Cocineros sin estrella, un nuevo programa de gastronomía en Telecinco. El espacio, que intentará rendir homenaje a la cocina tradicional, es conducido por José Ribagorda, conocido presentador de informativos de la cadena y pionero en la introducción de contenidos gastronómicos, como una sección fija, en los informativos nacionales.

Me declaro adicta a los programas televisivos sobre gastronomía y me gusta no perdeme ninguno, aunque estrenándose el que nos ocupa en domingo y además a una hora bastante intempestiva, 12,45h, esta vez he optado por verlo en diferido por internet. Mi afición se remonta a Con las manos en la masa, yo debía ser una niña muy rara porque recuerdo que, a la salida del cole, merendaba delante de la tele mirando ese programa con mi madre. Me encantaba.

La idea de difundir el trabajo de cocineros y chefs poco conocidos me parece estupenda. Quince programas dedicados a quince nombres distintos, para nada mediáticos, cada uno de los cuales nos presentará una receta distinta, todo ello realizando un recorrido por rincones poco conocidos de nuestra península y utilizando ingredientes auctóctonos de cada lugar, así como realizando una detallada explicación de los procesos artesanales que conllevan la elaboración de muchos de estos productos.

Es una forma distinta de ver la cocina. Como explicó el propio Ribagorda: “el programa es un homenaje a la cocina de siempre y difunde el noble arte de comer. Dar valor al puchero, al guiso y a la cocina sin aditivos que está preparada a fuego lento y con productos de la tierra, así como a profesiones que están desapareciendo”.

No sé si mi opinión puede considerarse demasiado objetiva, pues ya he comentado que me suelen gustar todos los programas televisivos sobre gastronomía, pero el estreno de ayer me ha dejado buen sabor de boca y con ganas de seguir viendo los siguientes capítulos. A priori, temía que Cocineros sin estrella se asemejara bastante a otro programas sobre rutas gastronómicas, pero el formato es diferente y me ha parecido muy interesante aprender cómo se realiza el ronqueo o despiece del atún ¿Véis? ya estoy enganchada.

Imagen Frabisa
Vía Cocineros sin estrella
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