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martes, 5 de febrero de 2013

Hierbas aromáticas: manual de instrucciones (1ª parte)


Fatush



El pseudo fatush de El Comidista. / AINHOA GOMÀ

 


Este
post tiene dos intenciones: la primera, ayudaros a dar salida al resto
del ramillete de la hierba aromática de turno que ha sobrado después de
usar una pequeña cantidad para preparar un cebiche o un plato de pasta.
Las cantidades en las que se venden estas hierbas son bastante más
grandes que las dosis que se usan en uno, dos, o 12 platos, así que es
fácil que nos encontremos con un puñado de cilantro o menta
languideciendo en la nevera a punto de quedarse más mustios que la
lechuga de un Big Mac y no se nos ocurra qué uso darles. ¿Pueden
congelarse? Sí, en las condiciones adecuadas, pero claro, no quedan igual y no sirven para usarse en crudo. ¿Secarse? También, pero pierden el color, la textura y la gracia.


La
segunda razón es animaros a que cultivéis vuestras propias hierbas.
Aunque me consta –especialmente cada vez que escribo un Aló,
Comidista–
que algunos ya lo hacéis,
insisto: unas cuantas macetas de tamaño medio serán suficientes para
tener un huertecito de aromáticas que hará más fácil vuestra vida como
cocinillas. Si en lugar de comprar la planta ya hecha las hacéis crecer
desde la semilla, con lo que cuestan dos puñados de salvia tendréis
plantas para medio año. Muchas –como la menta–, son de temporada, pero
cuando después de florecer se mueran, marcad las macetas y veréis como
vuelven a salir. Entre marzo y abril suele ser el momento ideal para
plantar aromáticas, y –si queréis hacer el proceso más sencillo–, es
aconsejable germinarlas previamente. Gracias a los amiguitos de los que hablábamos antes, muy aficionados a la jardinería, encontraréis online innumerables manuales de germinación.


No es mi intención hacer una enciclopedia de las hierbas, como si fuera el relevo generacional del padre Mundina,
primero porque no tengo los conocimientos y tendría que empollar mucho
para aprender y me da pereza, y segundo porque igual no es el medio.
Pero sí me ha parecido adecuado dividir la entrada en dos partes, no vaya ser que os dejéis el dedo dándole al scroll.


PEREJIL


Su
sabor herbáceo genérico la ha convertido en una de las hierbas más
utilizadas en la gastronomía española y la favorita de Karlos Arguiñano.
Se utiliza para dar color y sabor a todo tipo de platos, ya sea en
crudo como aderezo final o incorporándolo a la cocción. Lo suyo con el
ajo ya es casi un matrimonio, en el que a veces retozan con otros
ingredientes como mantequilla, yogur, aceite de oliva o limón para
aliñar o marinar carnes, pescados o mariscos. Pero es en ensaladas como
el tabulé o el fatush donde alcanza la excelencia: usado como hoja verde y no como
aderezo, y mezclada con hierbabuena y otros vegetales frescos como el
tomate y la cebolla, su sabor a bosque (fresco y a la vez con un punto
amargo) le otorga el papel protagonista por derecho propio.


 


CEBOLLINO


El
cebollino es el mejor amigo de aquellos a los que les sienta mal la
cebolla pero les encanta su sabor, y puede servirse (entero o cortado)
en ensalada como sustituto de la misma. Una versión delicada de esta que
no se lleva muy bien con el fuego, ya que pierde su forma tubular y se
oscurece cuando se expone al calor. Por eso funciona bien en platos
fríos como el cebiche, o en aliños como el que acompaña este salmón
con fresas. Mezclándolo con crema agria, pimienta negra, sal y unas
gotas de limón va muy bien con los pescados marinados o ahumados, las
patatas cocidas y las carnes frías, y sus flores, de sabor aún más
suave, son ideales para decorar casi cualquier plato de carne, pescado o
ensalada.



CEBICHE
Cebiche con cebollino. / AINHOA GOMÀ

 


MENTA


Además
de ser, una vez seca, la infusión favorita de las abuelas después de
las comidas –y, fresca y mezclada con té verde, la bebida árabe por
excelencia–, la menta combina muy bien con platos de carne como el
cordero con menta, tradicional tanto en la cocina de Oriente como en la
inglesa. También está especialmente bueno con puré de patatas y guisantes
frescos, otros grandes compañeros de esta hierba, igual que las habas. En sopa fría con yogur y pepino resulta
muy refrescante, y que sería de los bebedores de cócteles sin ella,
condenados a vivir sin mojitos y otras delicias como este vodka smash.



Menta
Lubina con habas y menta. / EL COMIDISTA

 


ALBAHACA


Aunque
las más utilizadas en Europa sean la genovesa (de hoja pequeña y muy
aromática) y la napolitana (con una hoja más grande y un punto de
menta), en Asia hay infinidad de variedades, con aromas que recuerdan al
limón, la lima, la canela o, en el caso de la albahaca tailandesa, al
regaliz y anís estrellado. Además de ser la indiscutible protagonista de
la salsa pesto (deliciosa con huevos revueltos), también aporta
frescura a una salsa de tomate casera, a una sopa fría de esta misma hortaliza con parmesano o a esta otra con alubias blancas, en versión caliente y reconfortante para los meses de frío.



ALBAHACA
Sopa de judías con albahaca. / EL COMIDISTA

 


SALVIA


Sus hojas más bien rudas (sobre todo en algunas especies como la officinalis pupurascens) no la hacen agradable para todos los paladares, lo que hace recomendable buscar sus versiones de hoja más suave (como la officinalis albiflora) si se va a consumir la planta. Para aprovechar las primeras, se puede hacer una pasta burro e salvia,
en la que las ramas enteras se fríen en una mantequilla que después
acompañará unos macarrones, espaguetis o gnocchi con una generosa ración
de parmesano. También combina con carnes rojas y blancas como cerdo y
pollo (esta saltimbocca y estas pechugas rellenas son una buena muestra), con calabaza (como en esta crema), cerdo, manzana y alubias.



SALTIMBOCCA
Saltimbocca de pollo. / EL COMIDISTA

 


Mañana correremos excitantes aventuras con el estragón, el cilantro o el tomillo en un nuevo episodio de 'Hierbas aromáticas: manual de instrucciones'. ¡No te lo pierdas!

lunes, 4 de febrero de 2013

Cómo hacer guacamole en casa. Receta

como-hacer-guacamole

Preparar este clásico mexicano es una cuestión delicada puesto que no existe una receta única. De todas formas, tras consultar con unos cuantos amigos mexicanos, revisar algunos libros y acudir a Punto Mx, uno de los restaurantes mexicanos más prestigiosos en Madrid, creo que he averiguado cómo hacer guacamole en casa, y tal cual os lo voy a transmitir.

Sobre la receta que os voy a presentar podéis hacer todo tipo de cambios, porque al igual que con muchas recetas españolas, existen diferentes versiones según la zona o incluso la familia a quien se pregunte. Además, si queréis podéis añadir algún ingrediente sobre esta receta base, como por ejemplo tomate aunque según me han explicado, el auténtico guacamole no lo lleva.

Ingredientes para 4 personas

  • Para el guacamole 3 aguacates maduros, 1/2 chile serrano o en su defecto, 1/2 pimiento verde, 1 manojo de cilantro, 1 cebolleta, zumo de lima
  • Opcionalmente, 1 chile jalapeño o una guindilla, 1 tomate, unas gotas de tabasco, 1 diente de ajo
  • Para servir, unos totopos o triángulos de maíz

Cómo hacer guacamole en casa

La forma más tradicional es usar un molcajete o mortero de piedra para triturar con él los distintos ingredientes y conseguir una pasta más o menos irregular. Como no todos tendréis este instrumento, podéis utilizar un mortero clásico y un tenedor para hacerlo en casa.

Otra posibilidad es utilizar una batidora de mano, pero en ese caso la textura queda demasiado uniforme y cremosa, siendo buena para rellenos o para untar, pero menos agradable para comer utilizando los triángulos de maíz, llamados totopos.

Comenzamos picando muy finitos la cebolleta y el pimiento verde, así como el manojo de cilantro. Después, sacamos la carne del aguacate y la cortamos en láminas o cuadrados, y la vamos mezclando con el resto de los ingredientes con ayuda del mortero. Añadimos un chorreón de zumo de lima sobre la mezcla mientras lo trabajamos.

Probamos y rectificamos de sal y si queremos, añadimos los ingredientes opcionales tales como el tomate o la guindilla, mezclándolos en ese caso con la pasta de guacamole ya terminado con movimientos envolventes con un tenedor, para no variar la textura irregular de nuestra salsa.

guacamole paso a paso

Tiempo de elaboración | 20 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Servimos nuestro guacamole hecho en casa con unos totopos o triángulos de maíz, también llamados nachos que usaremos como cucharas y comer directamente del bol donde presentemos nuestra salsa. Si no lo vamos a servir inmediatamente, conviene tapar el guacamole con film de cocina que haga contacto para evitar que se oxide.

En Directo al Paladar | Tacos mexicanos de ternera. Receta
En Directo al Paladar | ¿Cómo hacer salsa guacamole? Receta




lunes, 12 de noviembre de 2012

Champiñones portobello especiados sobre crema de calabaza. Receta

Champiñones Portobello sobre crema de calabaza

Navegar por la red gastronómica a la deriva tiene cierto peligro, y es que sin darme cuenta, me guardo decenas de recetas que me gustan. Pero a veces aparece una idea que por algún motivo me atrae por encima de las demás, y siento la necesidad de probarla enseguida. Eso me ocurrió al dar con el blog Cooking Melangery y cierta receta de curry. Rápidamente la adapté a mi gusto para preparar estos champiñones portobello especiados sobre crema de calabaza.

Lo que me llamó la atención de este plato fue el contraste de colores que ofrece la presentación final, y el aroma otoñal que desprenden sus ingredientes. Me gusta mucho combinar la calabaza con setas, pero hasta ahora no se me había ocurrido hacerlo usándola en crema. Estoy segura de que saldría delicioso también empleando otros hongos de temporada.

Ingredientes para 2 personas

  • 400 gr de calabaza pelada y troceada, 1 diente de ajo, 1 trocito de jengibre fresco, 1 cucharadita de mostaza, 4 granos de pimienta negra, 2 vainas de cardamomo, 2 clavos, 1/2 cucharadita de comino molido, 1/2 cucharadita de cilantro molido, 1 cucharadita de cúrcuma molida, 1 cebolleta, 1/2 pimiento verde, 1/2 pimiento rojo, 250 gr de champiñones portobello, 125 gr de yogur natural, aceite de oliva, sal y perejil fresco.

Cómo hacer champiñones portobello especiados sobre crema de calabaza

Calentar un poco de aceite en una cazuela pequeña, añadir la calabaza troceada y dejar que coja color. Salpimentar, cubrir con agua y cocer hasta que esté muy blanda, unos 15-20 minutos. Triturar, rectificando el espesor con el caldo o con un poco de leche. Reservar.

Calentar un par de cucharadas de aceite en una sartén. Añadir el diente de ajo y el jengibre bien picados, la mostaza y el resto de especias, dejando que desprendan sus aromas a fuego medio. Incorporar la cebolleta y los pimientos picados, salteando el conjunto un par de minutos.

Añadir los champiñones portobello bien lavados y troceados en cuartos. Cuando empiecen a cocinarse, incorporar el yogur y mezclar todo bien. Dejar cocinar a fuego suave hasta que la salsa reduzca y espese. Decorar con un poco de perejil o cilantro fresco.

Champiñones Portobello sobre crema de calabaza. Pasos

Tiempo de elaboración | 1 hora
Dificultad | Fácil

Degustación

Podemos servir estos champiñones portobello especiados sobre crema de calabaza disponiendo cada elemento en fuentes separadas, para que cada comensal se sirva a su gusto. O podríamos optar por repartir directamente la crema de calabaza en cada plato hondo, disponiendo la salsa de Portobellos en el centro.

En Directo al Paladar | Crema de champiñones y puerros con jengibre
En Directo al Paladar | Crema de berenjena, calabaza y manzana al curry