
Para bailar esto es una bom-ba. / AINHOA GOMÀ
Como ya insinué en algún capítulo anterior, estoy hasta el ñoto de platos superlight, dietas detox, ensaladas para mujeres que ríen solas y demás tontunas que año tras año aparecen por todos lados después de Navidad. Así que hoy os traigo uno de esos postres para disfrutar sin ningún tipo de control calórico de por medio, pura lujuria hecha carbohidrato que os llevará a un paraíso de huríes vacaburras.
Este pudin no es bueno sólo por eso, sino porque también resulta de lo más económico: sirve para aprovechar restos de repostería seca que, de otra forma, acabarían en la basura. Yo lo suelo preparar con lo que haya por casa: brioches, cruasanes, suizos, panes dulces... Todo vale en esta orgía lacto-bollera. Además, es de los postres más fáciles y rápidos de hacer que conozco.
Dificultad
Para mujeres que quieren ir a Bruselas y acaban en Zagreb.
Ingredientes
Para 6 personas
- Unos 400 g de cualquier tipo de bollo seco
- 2 plátanos muy maduros
- 50 g de chocolate negro
- 3 huevos
- 200 ml de nata líquida
- 250 ml de leche entera
- 1 cucharadita de canela
- 2 cucharadas de azúcar blanco
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- Mantequilla a temperatura ambiente
Preparación
1. Precalentar el horno a 200º.
2. Batir los huevos con la leche, la nata, la canela y el azúcar blanco hasta que este se disuelva.
3. Pelar y picar los plátanos y el chocolate.
4. Cortar los bollos en láminas gruesas y untarlas ligeramente
con mantequilla. Ponerlos en una fuente de horno con el plátano y el chocolate picado y
verter por encima la crema. Dejar unos 15 minutos para que se
empape bien.
4. Espolvorear el azúcar moreno por
encima. Preparar un baño maría, poniendo la fuente dentro de otra un
poco más grande y llenando esta última de agua hasta la mitad. Meter en
el horno y bajar la temperatura a 180º. Hornear unos 35-40 minutos hasta
que se dore. Dejar que se temple y servir.